El segundo sutra: el bloqueo como puerta al crecimiento espiritual

Beantpal Singh / 2017-07-05

Ahí está: podría ser artista, escritor, ejecutiva de cuentas, líder de proyecto… cualquier persona de cualquier oficio, profesión o camino espiritual, sentada frente a una hoja en blanco o un nuevo derrotero por emprender. Lleva ahí ya varios minutos, más de los que se imaginaba. Y es que iniciar un proyecto o tomar una decisión crucial resulta retador e incluso atemorizante. Tanto que los minutos podrían volverse horas, días y en algunos casos, hasta años. Entonces la mente podría arrojar la temible frase: “Estoy bloqueado”. Y se la cree... Y de tanto repetírselo, el alma acaba por aceptarlo como verdad.

 

Así se le construye un altar al bloqueo, se le rinde devoción todos los días con frases como “es que tengo dislexia” –en tono cómico y sin previa consulta de un profesional–, “es que no puedo bajar de peso”, “no sé qué hacer”, “no sirvo para esto”, “siempre me va mal”, “es que es muy difícil”, “yo no sé hablar en público” o “así soy y no voy a cambiar”. El círculo vicioso se vuelve cómodo, los patrones se afianzan y entonces sí, pareciera que no hay escapatoria. Aquí entra el segundo sutra para la Era de Acuario: “Hay un camino para atravesar cada bloqueo”.

 

Mira por unos instantes tu vida en retrospectiva. Recapitula esos momentos en los que sentías que “el mundo se va a caer”; desde tu infancia hasta hoy que lees esto. ¿Y qué pasó? Llegaste hasta aquí. Mira con detenimiento. Hubo alguien, algo y por supuesto tú misma/o que se encargaron de generar las circunstancias para atravesar esos episodios críticos. Ya sea porque lograste sobreponerte por completo o iniciar un proceso de transformación, decidiste optar por la vida, seguir adelante y luchar, lo que te hace un ser humano exitoso en el sendero de tu vida hasta donde te encuentras.

 

Es parte natural de nuestro camino existencial enfrentar diversos tipos o “tamaños” de retos. Es lógico que algunos resulten inquietantes, pero cuando éstos inmovilizan o ejercen un control irracional sobre la voluntad, entonces los obstáculos se vuelven obsesiones atemorizantes, generan apego, resistencia y se incrementan hasta volverse bloqueos. ¿Su síntoma? Una delirante sensación de “no hay salida”. Pero los bloqueos no existen per se; son una interpretación de la mente, una reacción ante lo desconocido, una paralización ante lo que la mente no alcanza a computar de primera instancia y que quisiera resolver de la manera más rápida y sencilla posible.

 

La mente se lanza a una batalla innecesaria por vencer a como dé lugar y traspasar ese instante justo como ella quiere, cuando muchas veces lo más adecuado es parar, darse unos segundos para respirar, despejar los pensamientos y escuchar esa sutil vocecita interior que vive en el corazón, tantas veces imperceptible gracias al recubrimiento del ruido de la vida cotidiana y que comúnmente suele pasarse por alto: la intuición.

 

La intuición no funciona a través de los parámetros de “lo racional”, material o visible. Cuando la dejamos actuar, pareciera que por arte de magia o, como en las caricaturas, se prende un foco y, ¡pum!, ahí está, algo completamente inimaginado, tan claro, tan puro, que nos preguntamos “¿cómo no lo vi desde el principio?”. Para que ese bulbo se prendiera, para que llegara esa percatación o pudiéramos “cachar” un rapto de “inspiración divina”, hubo una mente que trabajó en soltar, respirar, observar, permanecer paciente y alerta para entonces dejar que la respuesta, la solución o el camino cobraran forma.

 

Dentro de las técnicas yóguicas y espirituales que nos permiten reconectar con la intuición y que abarcan desde el cuidado de la alimentación hasta la contención sexual, las más sencillas, accesibles e inmediatas para aplicar en la vida contemporánea son la respiración consciente y la meditación.

 

¿Llegó esa inquietante encrucijada en que debes tomar una decisión? ¿Crees que no sabes qué hacer? ¿Sientes que todas las puertas están cerradas? Cierra los ojos. Inhala profundo, exhala largo y profundo. Continúa respirando. Observa que tú no eres esa situación, que no eres “tus” pensamientos, que esa circunstancia no es personal. Tú estás más allá de cualquier limitación. Tú eres tú. Tú eres luz. Ahora deja que la solución emane del centro de tu corazón.

 

El maestro Yogi Bhajan dice que para alguien que ha cultivado una mente meditativa, toma tan sólo 7 segundos actuar de acuerdo con la voluntad más elevada e intuitiva para transformar nuestro presente hacia un futuro pleno. Mientras avanzamos en este proceso de construcción y desarrollo de nuestro camino espiritual, surge la pregunta: ¿cómo sabemos que esa vocecita es la correcta?, ¿cómo diferenciar la voz de la intuición o ese “Pepe Grillo” de las demás voces o infinitas opciones en las que suele sumergirse y perderse la mente? Sigue estos pasos…

 

1. La voz de la intuición es siempre neutral. No se inclina por juicios de valor o morales –que obedecen a un discurso social variable–, sino por lo más elevado que hay en ti.

 

2. Es la más silenciosa de las voces, la más sutil.

 

3. Es siempre creativa.

 

4. No hay “deberías” o “podrías”, no hay fantaseos, obligación ni compromiso con nada ni nadie. Es totalmente libre.

 

5. Se siente ligera.

 

6. No obedece a las leyes de lo tradicionalmente aceptado como “racional”.

 

7. Requiere confianza en ti.

 

8. Requiere de tu disposición para aprender a escuchar-te.

 

9. Es sin miedo, sin limitaciones, te da una sensación de “empoderamiento” sobre tu vida.

 

10. Rebasa el sobreanálisis paralizante; sólo es y se manifiesta de manera proactiva.

 

Haz la prueba. La próxima vez que percibas un gran muro frente a ti impidiéndote seguir adelante, respira. Ese muro no se construyó solo y nadie llegó a ponerlo ahí sólo porque sí. Ese muro es una ilusión que nace del miedo y la resistencia al compromiso, lo desconocido, el sacrificio, el afán por el conflicto o querer “ganar” siempre, a toda costa. En cambio, si miras bien en tu interior, verás que tienes todo lo que necesitas para seguir adelante. Sólo respira y recuerda: hay una salida para cada bloqueo.

 

Deja que tu corazón te diga qué hacer o dejar de hacer. Muchas veces las mejores soluciones surgen de dar un paso hacia atrás, salirse del embrollo y ver a gran escala, con humor y creatividad la dimensión de ese “problema” en comparación de las infinitas posibilidades de la vida dispuestas para ser experimentadas por ti. Haz la prueba. Sólo respira, confía en las fuerzas del universo, confía en ti, espera atento las señales, escucha la respuesta y encontrarás el camino.

 

Sat Nam. 

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