Consciencia: la capacidad de la mente de sentir su propio existir

Edmeé García / 2016-07-27

Anteriormente mencionamos que la primera propiedad de la mente es la subjetividad, pero también describimos que es suficiente para explicar la fenomenología de la mente. De tal manera que a continuación abundaremos en la segunda propiedad que define a una mente: la consciencia. Ésta es la capacidad de una mente de tener conocimiento de su consciencia, es decir, las cosas que tienen una mente son capaces de sentirse, de percatarse de cómo es la experiencia de subjetividad. De tal manera que para determinar si algo tiene una mente, necesitamos determinar si es consciente, si es capaz de sentir.  Esto puede sonar complicado, pero la neuropsicología ha respondido a esta necesidad correlacionando estados mentales con estados físicos, tratando de averiguar como se relacionan los estados físicos a los estados de consciencia. 

 

La cuestión es que estudiar algo como la mente presenta dificultades para experimentar con la mente desde adentro, como sujeto, por esta razón los investigadores han optado por estudiar el cerebro, que es algo que pueden observar externamente como un objeto. A pesar de que algunos neuropsicólogos admiten que la mente no se limita al cerebro. Una manera en la que logran correlacionar los estados del cuerpo con aquellos de la consciencia, es a través del entendimiento de la funciones de los diferentes mecanismos del cerebro. De tal manera que la parte del cerebro que es responsable de la consciencia es el sistema extendido de activación reticular, compuesto por varios circuitos de neuronas que conectan la corteza cerebral con la corteza cerebral, a través de los núcleos del tálamo cerebral. 

 

La compleja estructura del sistema de activación reticular conecta aquellas partes del cerebro que monitores los signos vitales como latido cardiaco, temperatura y niveles de glucosa. Estas regiones actúan como “detectores de necesidades” y constantemente evalúan el estado de tu cuerpo a través de tus sensaciones y sentimientos.  Estos últimos son los responsables de decirle al organismo cómo está de acuerdo a una escala de necesidades biológicas, lo cual explica por qué cuando algo se siente bien queremos continuar haciéndolo y si algo se siente mal no podemos esperar a que termine. Pero ¿qué importancia tiene todo esto? Bueno, la cuestión es que entender estos mecanismos puede ayudarnos a comprender cuál es al propósito de la consciencia. Entender qué es lo que pasa cuando la consciencia no parece estar presente puede ayudarnos en este sentido.  Cuando las personas experimentan  daño en la sección del tálamo del  sistema de activación reticular entran en coma. Quienes experimentan un daño transitorio suelen reportar que durante esos minutos u horas que su cuerpo pasó en coma no recuerdan haber experimentado nada. Como si su mente estuviera ausente. 

 

Una de las estructuras del sistema de activación reticular esencial para la consciencia es conocido como gris periacueductal. El cual es del tamaño de un frijol y ha existido en los cerebros animales desde hace 525 millones de años. Pero la presencia o ausencia de consciencia no es todo lo que el gris periacueductal es capaz de percibir. Si las columnas dorsales de esta estructura que se encuentran localizadas en su parte posterior son estimuladas producen una consciencia incómoda o dolorosa. Cuando esta región es estimulada en un animal, éste manifiesta el deseo de alejarse del estímulo. Por otro lado, estimular la región frontal del gris periacueductal se generan sensaciones placenteras y hasta orgásmicas. 

 

El punto importante con respecto a esto, es que la estructura central de generación de consciencia no sólo causa estados de alerta, también está involucrada con sus cualidades, el tono emocional, las sesaciones de placer, dolor e incomodidad.  A causa de esto, investigadores como Jaak Panksepp, Antonio Damasio y Mark Solms han concluido que una de las características esenciales de la consciencia son el ser capaz de sentirse, las sensaciones y emociones, los cuales en realidad surgen de nosotros, a pesar de que les activemos frente a estímulos que pueden ser exteriores o interiores. Los sentimientos son el centro neurálgico de la consciencia y son subjetivos. Por lo cual nuestro bienestar está relacionado con cómo nos sentimos con respecto a nuestra experiencia subjetiva. Quizá por eso el sabio Lao Tzu se refirió a la introducción de dimensiones de entendimiento superior en nuestra consciencia como la clave del crecimiento. 

 

Con información de “What is a mind?” de la Universidad de Cape Town.

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