Cómo sentirte más vivo sin comprar nada

Mena Calvert / 2017-05-19

¿Por qué ves una película? ¿Por qué oyes una melodía? ¿Por qué ves un atardecer o una bella pintura?

 

¿Acaso te hacen sentir algo?

 

A muchos nos han hecho creer que venimos a pensar y esa creencia nos ha desconectado de lo que más nos da vida: sentir. Nos venden miles de productos con grandes campañas publicitarias donde lo que te ofrecen es la emoción y uno se va con la finta y compra el objeto porque cree que va a sentir eso que venden, y evidentemente no es así. ¿Por qué tanto consumismo? Porque creemos que con eso nos sentiremos más vivos, aunque sea justo lo contrario. En realidad lo que queremos es ¡sentir! Venimos no sólo a obtener datos racionales, a saber o entender; venimos a sentir, a ser vulnerables, a estar vivos y no dormidos. Más teoría o un clóset lleno de ropa, cosas o inclusive un nuevo coche no nos da eso que en realidad buscamos sin siquiera saber que lo buscamos. La cabeza no nos va a decir qué es eso que realmente necesitamos, sino el corazón.

 

El arte (como un buen programa o una película que nos mueve) lo que hace es tocarnos esa partecita que sí siente y que nos toca por un instante un lugar más honesto y verdadero; en realidad, nos conecta con nuestras propias emociones. 

 

Cuando nos conectamos con la naturaleza nos pasa lo mismo, nos salimos de nuestra parte del ego de pensar en nosotros y sólo nos conectamos con la belleza y cómo nos hace sentir eso; podemos ser menos egoístas porque podemos admirar aquello que está afuera y que nos conecta dentro sin la necesidad de quedárnoslo; sólo admirarlo y sentirlo en ese instante, en el presente.

 

Lo mismo pasa con el arte, y es por lo mismo que para los mayas el tiempo era igual al arte.

 

Al conectarnos de corazón, no desde la razón, con esta parte artística, bella, armónica, ya sea mediante una pintura, un escrito, una melodía, las olas del mar, un paisaje, etc., también nos conectamos con esa chispa divina que es la que da el verdadero sentido a la vida. 

 

Esa es la partecita que entre más viva y activa se sienta nuestra vida encuentra mayor sentido, y ese vacío empieza a desaparecer. 

 

Si te das cuenta, si eres de los que pintan, cantan, escriben, creas o simplemente conectas con el arte o la belleza de la naturaleza, en esos momentos el tiempo no existe como lo conocemos y sentimos una conexión distinta, especial. Puede ser que no podamos explicarla exactamente con palabras pero sí la podemos sentir, y de eso se trata. Eso es más espiritual de lo que uno se imagina. Estamos vivos y somos una raza especial por eso que sentimos, esa conexión que tenemos a lo más alto y que está dentro de cada uno de nosotros y, curiosamente, el arte es algo que nos conecta con el tiempo presente: no estás en otro lado, estás aquí y ahora.

 

Es en la vulnerabilidad de dejarte sentir la gran belleza del arte de la vida que puede estar en cada cosa a la que tú le veas esa armonía que te mueva y conecte, de lo que tiene también esa conexión y nos conectamos con eso desde esa chispa donde el tiempo es considerado, según los mayas, igual al arte.

 

¿Por eso quieres sentirte vivo?

 

¿Que esperas? Ve la armonía de todas las cosas, conéctate cocreando, canta, baila, escribe, pinta, contempla y admira sin necesidad de tenerlo todo y, sobre todo, conéctate con esa chispa interna que quiere crear a través del arte, de tu propia creatividad hagas lo que hagas, esa chispa y conexión que te hace sentir bien, vivo y ¡feliz!

 

Namaste.

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