¿Cómo saber si estás siempre a la defensiva y por qué lo haces?

Sandra Nieto / 2016-07-11

¿Alguna vez tus amigos, pareja o familiares te han dicho que siempre reaccionas a la defensiva? Quizás no te des cuenta de ello, porque lo haces de manera inconsciente, pero puede que estén en lo cierto.

 

Cuando estás a la defensiva, tu reacción ante situaciones neutrales o incluso positivas es negativa y agresiva, como si se tratara de una amenaza.

 

Por ejemplo, si te encuentras con alguien y te dice “¡Qué bien te ves hoy!”, y en lugar de alegrarte o dar las gracias, tu respuesta es algo como “Ah, entonces quieres decir que siempre me veo mal”, eso es un claro indicio de una actitud a la defensiva.

 

Pero, ¿por qué sucede esto? Las principales razones son la inseguridad y el miedo a ser lastimado por los demás, lo cual genera desconfianza ante todo, te hace percibir el mundo como un lugar hostil y a quienes te rodean como enemigos que representan una constante amenaza.

 

Así, la respuesta a la defensiva se convierte en un mecanismo que trabaja inconscientemente para mantenerte a salvo del rechazo y el daño que temes los demás puedan ocasionarte.

 

Sin embargo, el resultado es todo lo contrario, pues este tipo de actitudes sólo hacen que la gente se aleje de ti, y si tus respuestas son agresivas, también pueden generar agresividad de tu contraparte.

 

¿Cómo saber cuando estás reaccionando a la defensiva?

 

La próxima vez que alguien te comente que estás actuando a la defensiva, evita enojarte y mejor trata de analizar tu comportamiento y tus palabras, para saber si realmente lo estás haciendo y tratar de corregirlo.

 

Algunas señales de que estás a la defensiva son las siguientes:

 

  • Hablas rápidamente y no dejas que la otra persona exprese sus argumentos u opiniones.
  • No escuchas ni comprendes lo que el otro te dice, porque tu mente está ocupada procesando las respuestas y argumentos en contra que vas a dar.
  • Das justificaciones que te ayudan a evadir tu parte de responsabilidad en el asunto de la discusión.
  • Percibes a la otra persona como una amenaza.
  • La mayoría de tus frases incluyen un “pero” y una gran dosis de sarcasmo.
  • Respondes a las críticas hacia tu persona haciendo notar los errores de los demás.
  • Cuando no entiendes por completo lo que el otro dice, no pides que te lo explique, sino que supones y asumes lo que quiere decir (y generalmente piensas en algo negativo).
  • La tensión y la irritabilidad son parte de tu día a día.

 

¿Cómo evitar estar a la defensiva?

 

Cuando estás a la defensiva, es porque reaccionas a las situaciones actuales, con la carga emocional del pasado -en el que quizás otras personas te han lastimado-, y esto te hace anticipar una amenaza, que probablemente ni siquiera exista.

 

Para dejar de reaccionar así, es importante que aprendas a dejar el pasado atrás, a perdonarte y perdonar a quienes te han herido. Además, debes empezar a tener más confianza en ti y, poco a poco, también en los demás.

 

Por otro lado, en lugar de suponer que todos son una amenaza, empieza por darte la oportunidad de conocerlos y preguntar lo que necesites saber, sin suponer o prejuzgar.

 

Así, podrás expresar de manera clara y abierta cuando alguna actitud de los otros te moleste y aprenderás a defenderte, cuando sea necesario, de una manera diferente, dialogando sin necesidad de atacar o agredir.

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