Cómo la mente puede controlar al sistema inmune

Harmonía / 2016-02-18

Durante los últimos siglos tanto médicos como científicos han estudiado el cuerpo y la mente como entes separados. Sin embargo, en la actualidad existe una tendencia que busca relacionar la mente con el cuerpo y el espíritu, la cual está cobrando fuerza. Esto ha dado paso a un creciente interés de parte de la comunidad científica que desea estudiar cómo la mente y las emociones afectan al cuerpo. La evidencia de la relación entre las emociones y el sistema inmunológico es abrumante.

Aunque los investigadores aún no comprenden la totalidad de los mecanismos involucrados entre la mente y el cuerpo, saben que la tristeza, la preocupación y el estrés elevan los niveles de cortisol, una hormona que suprime al sistema inmune.  Por otro lado, Herbert Benson, investigador de la universidad de Harvard  descubrió a través de un estudio con monjes budistas que algunos meditadores podían manipular su metabolismo a voluntad, siendo capaces de reducir su funcionamiento hasta en un 64%.

 

Esto abre la pregunta ¿es posible entrenar la mente para que pueda controlar el sistema inmune? De ser así, esto podría significar una revolución importante en el campo de la inmunología. Algunos de los beneficios que podríamos obtener de ello son: la disminución de la medicación, minimización de efectos secundarios e importantes reducciones en los costos de los tratamientos, especialmente en casos que implican enfermedades autoinmunes o algún tipo de cáncer. 

 

Pero ¿cómo funciona?. La clave para lograr esto podría estar en la respiración. El investigador Stanislav Grof ha creado una técnica llamada respiración holotrópica. La cual pretende activar el proceso natural de curación en el individuo a través de la respiración acompañada de música. Frecuentemente, quienes la practican experimentan estados alterados de conciencia. Este no es un fenómeno aislado, en la India, se utiliza el término pranayama que en sánscrito significa “extensión del aliento o de la fuerza vital” para describir una serie de ejercicios de respiración que imbuían de vitalidad al practicante y lo proveían de experiencias espirituales. 

 

Por otro lado, un vivo ejemplo de cómo la respiración puede ser mucho más poderosa de lo que imaginamos es el holandés Wim Hoff, apodado como “Iceman” .  Él ha decidido someterse al escrutinio científico para darle a los estudiosos la oportunidad de comprender cómo funciona la técnica de respiración que le permitió soportar temperaturas que congelarían a cualquiera mientras subía el Monte Everest vistiendo únicamente unos shorts. Hof clama que su técnica también le ayuda a mantenerse libre de enfermedad. Esto fue comprobado por una investigación llevada a cabo en la Universidad de Radboud donde Hof entrenó a 12 voluntarios para probar que el sistema inmune puede ser alterado.

 

Los científicos dicha institución habían investigado previamente a Wim Hof. En 2011 le administraron una inyección de endotoxinas mientras practicaba su técnica. Iceman presentó menor inflamación que el resto de los voluntarios que no conocían su método. Además casi no mostró síntomas de influenza posteriormente. Aún queda mucho por estudiar y comprender sobre la relación de la mente y el cuerpo, sin embargo los avances en este campo podrían cambiar la manera en la que vemos al mundo. 

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