Cómo criar niños genios

Harmonía / 2016-09-10

El profesor Julian Stanley de la Universidad de Johns Hopkins ha desarrollado un sistema para identificar niños prodigios, cuyas capacidades en matemáticas, ciencia, tecnología e ingeniería superan por mucho la de los niños de su misma edad. Esto con el fin de canalizar a estos niños y aprovechar sus habilidades. Utilizando un sistema que llama Estudio de Jóvenes Matemáticamente Precoces (SMPY), se ha dedicado a seguir y estimular las carreras de 5,000 jóvenes estadísticamente geniales, muchos de los cuales se han convertido en grandes científicos, durante los últimos 45 años. 

 

De los datos apilados por este esfuerzo que involucra a muchos más investigadores, se han logrado sacar algunas conclusiones para fomentar la estimulación intelectual de los jóvenes. Una cosa que se ha notado reiteradamente es que es importante que se les permita a los jóvenes que aprenden rápido que se salten años escolares para no estancar su crecimiento. Se ha encontrado que los niños que saltan grados tienen 60% más posibilidades de conseguir doctorados o registrar patentes. Esto tiene además la ventaja de que incluso puede ahorrar dinero a las escuelas y a los padres. 

 

Se ha teorizado que es mejor simplemente darles acceso a estos niños al material más avanzado de estudio que innovar educativamente o intentar introducir métodos nuevos. Estudios muestran que los niños superinteligentes pueden resolver problemas matemáticos más avanzados que nunca han encontrado antes, por lo cual  es importante que tengan contacto con ellos. En otras palabras, el educador más que enseñarle cómo son las cosas debe simplemente mostar que existen y dejar que el niño prodigio se relacione con ellas.

 

Este tema no se salva de cierta controversia ya que algunos padres se resisten a que sus hijos salten grados, ya que piensan que esto afectará su desarrollo social. Sin embargo, los datos del SMPY sugieren que en el caso de niños realmente cognitivamente avanzados generalmente se benefician de esta aceleración y no sólo académica y profesionalmente sino también en cuestiones de bienestar social y emocional. Y es que, como se dice coloquialmente "ya lo traen" y no permitir la expresión de su inteligencia es de alguna manera suprimir su esencia. Todo lo cual no significa que se deba de poner de lado factores de integración social y emocional como parte de su educación, por el contrario. 

 

En el caso de los padres que se rehusan a adelantar a sus hijos, al menos es importante que puedan tomar cursos avanzados, como pueden encontrarse ya en Internet. 

 

Para reforzar este proceso de aceleración se puede tomar en cuenta otro estudio realizado por investigadores de Munich, el cual encontró que la motivación, la habilidad para lidiar con el estrés y la curiosidad ayudan al desarrollo de estos jóvenes al igual que factores familiares y sociales, si bien el predictor número uno del éxito fue su habilidad cognitiva temprana. 

 

La psicóloga de Stanford, Carol Dweck, mantiene que es importante inculcar una mentalidad de crecimiento en la que se transmite la noción de que el talento y la inteligencia es sólo un punto de partida pero que esas habilidades deben desarrollarse a través de la disciplina y lo que llama la toma de desafíos intelectuales. Esto permite que el foco esté en el deseo de mejorar y no en la preocupación por cuán inteligentes son y la aprobación que reciben por esa inteligencia. 

 

Por último, hay que mencionar que este tipo de pruebas predictivas y técnicas de aprovechamiento solamente consideran un tipo de inteligencia, la inteligencia que entra dentro del paradigma científico moderno. La genialidad precoz de un artista no puede medirse por prueba psicométricas estándar y su canalización es distinta a solamente exponerlo a "arte más avanzado" o algo así. Tendría que ver con una educación incuantificable ligado a lo que los antiguos llamaban el alma. 

 

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