Así es como la soledad afecta tu salud, según la ciencia

Harmonía / 2018-01-02

Muchas veces en la vida podemos sentirnos solos, deseando la compañía de alguien que no está, añorando tiempos pasados o simplemente sintiendo que nadie quiere o puede estar para nosotros. La sensación es similar a la de abandono, pues en esos momentos creemos que será así para siempre, o que nuestra condición siempre ha sido esa. Es normal que a menudo busquemos intencionalmente estar solos, tener espacios de privacidad lejos de todo el mundo y tiempo sólo para nosotros, pero cuando llega el punto donde esto ya es involuntario y la soledad es la constante, los efectos pueden volverse negativos, trayendo consigo emociones como la angustia, la tristeza, la desesperanza y la depresión.

 

Diversos estudios revelan que la soledad está relacionada con ciertos problemas de salud. Uno de los más graves tiene que ver con la longevidad que puede alcanzar una persona solitaria. Por lo general, las personas mayores que pasan su tiempo solas tienen más probabilidades de desarrollar enfermedades del corazón o del sistema nervioso y de que esto afecte su calidad de vida y en consecuencia su longevidad. Se puede producir una desestabilización hormonal y que esto traiga consecuencias para el organismo, volviéndolo también más propenso a enfermedades como la artritis, el Alzheimer o la diabetes tipo 2.

 

En personas de cualquier edad, la soledad puede acarrear desórdenes del sueño. El descanso pleno del cuerpo se ve afectado por estos sentimientos y eso genera a su vez problemas nerviosos, incrementando la irritabilidad, la ansiedad y la neurosis. Debido a esto, el sistema inmunológico sufre severas bajas en la producción de anticuerpos, haciendo que las enfermedades tengan más posibilidad de encontrarnos desprotegidos. Los trastornos psicológicos que puede presentar una persona solitaria que no ha decidido así su modo de vida se relacionan con la depresión, que en primera instancia, puede inducir problemas de ansiedad y crisis de pánico y/o angustia. Desafortunadamente, la soledad incrementa los pensamientos autodestructivos que, a la larga, se pueden convertir en atentados contra la propia integridad, hasta llegar al suicidio.

 

No cabe duda de que los humanos somos seres sociales, estamos hechos para mantener contacto y relaciones constantes con otras personas. Nuestros procesos psicológicos se basan en la interacción con un otro, y carecer de esos estímulos externos afecta los procesos cognitivos y el propio entendimiento de nosotros mismos, volviéndonos cada vez menos empáticos y más neuróticos. Fomentar la sana interacción con nuestros amigos y ser personas sociables hará que nuestro desarrollo personal sea pleno y completo. Así como es saludable tener momentos de soledad, privacidad e introspección, lo mismo sucede a la inversa, cuando debemos fomentar la socialización y crear lazos emocionales fuertes y duraderos con nuestros seres queridos, pues ellos serán las redes de apoyo emocional que siempre estarán ahí para nosotros.

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