Así es como la compasión ayuda en los malos momentos

Harmonía / 2017-11-17

Durante los malos momentos podemos desconfiar de nosotros mismos, ya sea porque no nos gusta la manera en que reaccionamos ante ciertas circunstancias o porque tenemos miedo de lo que pueda seguir. Esto es normal, y lo importante es ser compasivos con nosotros mismos siempre, incluso en los malos momentos.

 

¿Qué significa ser compasivos con nosotros mismos en los malos momentos? Significa dejar de juzgarnos y realmente comenzar a conocernos y respetarnos. Sobre todo cuando pasamos por un tiempo difícil o un momento de cambio, podemos reaccionar de maneras adversas. Por ejemplo, si nos quedamos sin trabajo o terminamos una relación de pareja podemos sentir culpa, molestia, arrepentimiento y muchas emociones que pueden ser incómodas. Lo que debemos hacer en esos momentos es practicar la compasión hacia nosotros mismos y evitar los señalamientos del tipo “Te quedaste sin trabajo por incompetente” o “Te quedaste sin pareja porque no sabes amar”, ideas que suelen ser recurrentes en las personas cuando sienten culpa, pero que no son ciertas ni son saludables.

 

En estos casos, la compasión nos enseñaría que en vez de señalar nuestros defectos y problemas, podemos aprender más sobre lo que no nos gusta de nuestra personalidad y comprender la oportunidad de cambio que esto representa. Si sabes que algo que estuvo en tus manos cambiar no te gustó, no pasa nada. Lo único que queda por hacer es intentar solucionarlo por los medios que tengas a tu alcance, y si esto no basta, sólo queda la aceptación radical. Para llegar a este punto, es importante comprender que las cosas son como deben ser, y que a nosotros sólo nos queda fluir con nuestro presente. Para fluir, recuerda erradicar los juicios y respetar tus propias decisiones y sentimientos.

 

Ante todo, la compasión se adquiere con el tiempo. Practica de manera consciente dejar de culparte y juzgarte, y comienza a aceptar tus emociones, pensamientos y acciones como parte de tu personalidad, la cual por sí misma no es ni buena ni mala, sino simplemente es. La compasión es un excelente aliado al momento de aceptar lo que somos y tenemos, y también para desarrollar nuestro espíritu hacia un crecimiento positivo, consciente y de aceptación.

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