6 herramientas para contrarrestar el peso del sufrimiento (ego)

Mercedes Páez / 2017-07-14

Estamos muy familiarizados con la palabra ego y para todos es, de alguna manera, sinónimo de orgullo; sin embargo, cuando tomamos conciencia de que el ego es esa parte pequeña, carente y llena de sufrimiento dentro de nosotros, que pareciera que nos manda a la guerra de causas que probablemente ya están perdidas, entonces ese lugar aparentemente insignificante toma una relevancia a la que debiera prestarse atención. 

 

Aquí te dejo seis claves para que te muevas de un lugar de carencia y anhelo (ego) a uno de más plenitud y realización (Ser):

 

1. Siéntete parte del todo y de todos

Debido a que una de las características principales del ego es la separación, si te sientes separado, diferente, inferior, superior o aislado, sin duda estás viviendo una parte de ti desde el ego, y es en la separación donde aparecen los juicios. Cuando enjuicias siempre es el ego el que está tomando la voz, ya que desde el Ser todos estamos unidos y somos parte de una misma conversación.

 

Pregúntate cómo esa persona que tanto te molesta podría ser parte de ti. Empieza a ver el mundo como en una perfecta unidad donde todos compartimos miedos, ansiedades, inquietudes e ilusiones, tenemos una misma humanidad y, finalmente, venimos y vamos hacia el mismo lugar.

 

2. Experimenta la plenitud

La segunda característica mas importante del ego es la sensación de carencia, de que siempre hace falta algo… Hace falta perder peso, ser más joven, tener más dinero, llegar más alto, ir más lejos. Disfrazado en nuestra sociedad de ambición, el eterno entrenamiento mental acerca de ser feliz cuando termine la carrera, tenga dirección o un viaje a la India, es una sensación de que hace falta algo.

 

Desde el Ser sólo se experimenta plenitud. La plenitud de estar siendo perfecto en el aquí y ahora exactamente con lo que soy. No hay ningún lugar al cuál ir, ni ninguna medalla que colgar en mi pared. Puedo ser un espíritu en evolución, pero cada paso es perfecto. ¿Qué tal pensar que hoy, aquí, en este momento, estoy siendo lo que vine a ser? ¿Te produce paz?

 

3. Busca tener la paz, en lugar de defender una posición y ponerte en guerra 

La función del ego y su supervivencia depende de que te identifiques con él, que creas que eres ese personaje que has armado, esa persona con títulos y con un rol en la vida que tiene que defender lo que piensa y lo que es, porque si se “desidentificara” de lo que piensa que es, el ego moriría.  

 

Si te sientes una víctima, te tomas las cosas personales y piensas que la gente te agrede, te estás perdiendo parte del panorama en el que cada quién actúa de acuerdo con su propia humanidad, más que por querer hacerte daño. Somos almas danzando un baile de sanación, nada es personal. Suelta la necesidad de tener la razón y entrar en guerra; sólo acepta y avanza con tu corazón en paz, que nada es personal.

 

4. Busca en tu interior ese lugar sagrado

Si te llenas de marcas, títulos, conocimiento, reconocimientos, estudios, medallas… Todo lo que exteriormente represente que eres “mejor” y que te permita sostener y reafirmar la máscara dentro de ti es porque en el fondo estás ignorando la esencia de tu Ser, que ya es feliz, que ya es perfecto, que no necesita de nada más porque ya está pleno. Entre menos vivas desde tu Ser, más aparecerá la compulsión de salir a llenarte desde afuera y que la gente sea la que te reconozca, respete y ame.

 

Busca reconocerte, amarte y respetarte primero tú a ti desde tu Ser; busca espacios de meditación y de soledad personales, de cuestionamientos acerca de quién eres en verdad y qué es lo que realmente te hace feliz. Conéctate contigo y honra tu esencia.

 

5. Vive en el presente

Una mente que vive en el momento presente no le da cabida por ningún lado al ego, porque en el momento presente es donde está pasando lo único que tienes. La mente egoica vuelve al pasado a contarse y repasar sus historias de sufrimiento, o bien, vive atormentada por un futuro incierto que tiene a la vuelta de la esquina. El ser indudablemente vive en el presente, en el aquí y ahora.

 

6. Acepta la vida y todos sus regalos

Cuando no aceptas que cada molécula de tu persona, cada minuto de tu historia, cada vivencia de tu existencia han sido justamente como han tenido que ser, porque crees que hay algo que debió haber sido diferente, es el ego el que te está sacando de tu paz con un cuento mental interminable en el que se gesta el sufrimiento, la duda y la resistencia. No hay mayor desgaste emocional que resistirse a la realidad.

 

Resistirse a la realidad es una guerra que ya está perdida. La realidad ya ganó porque ya está sucediendo, simplemente es, te guste o no, y cuando vives en aceptación tu energía es para ti, no para la resistencia.

 

En este mundo dual, el ego será tu acompañante hasta el final, lo cual no significa que tenga que crecer y sostener tu vida. En la medida en la que identifiques cuando tu mente está siendo dominada por la voz del ego, a través de la conciencia podrás decidir moverte a ese lugar lleno de posibilidades que también radica en ti. Al final darle fuerza al ego o darle fuerza al Ser es una decisión personal, pero puedo garantizarte que entre más cultives tu parte plena y sagrada mayores serán las posibilidades de que te liberes del sufrimiento.

 

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