5 recomendaciones para evitar “echarte para atrás” al tomar decisiones

Harmonía / 2017-11-17

“Es de sabios cambiar de opinión”, dice una antigua máxima. Sin embargo, también es muy cierto que a veces no nos conviene cambiar de parecer tan fácil y sencillo como cambiamos de calcetines, y es que mantenerse firmes en ciertas decisiones puede beneficiar nuestro bienestar. Por ejemplo, al momento de terminar una relación conflictiva o al momento de detener un hábito que nos daña.

 

  1. Convéncete a ti mismo

Antes de convencer a los demás de que la decisión que tomaste es la correcta, necesitarás estar convencida tú misma o tú mismo. Esto se logra al reconocer tu contexto y haber identificado todos los pros y contras que conlleva tu decisión. Reconoce las circunstancias que te rodean y trata de imaginar cómo podrían trasformarse para bien en el futuro, incluso si las certezas no existen. Confía en tu intuición y confía en que haces todo lo posible por estar bien.

 

  1. Posee argumentos firmes

En caso de que te asedien con preguntas sobre por qué decidiste tal o cual cosa, necesitarás saber defender tu punto sin caer en el titubeo o la duda. Usa un lenguaje claro y trata de parecer lo más imparcial posible al momento de exponer tus motivos. Acepta que toda decisión también tiene puntos débiles, pero demuestra que eres capaz de lidiar con ellos y que te has anticipado a su aparición.

 

  1. Reconoce el valor de tu palabra

Cuando tus decisiones son firmes, demuestras que tu palabra posee un valor determinante y que estás convencido o convencida de tus ideas. La claridad de ideas es una muestra de claridad mental y emocional, significa que has sabido asimilar tus opciones y posibilidades buscando tu bienestar, y de paso el bienestar de los que te rodean, en la medida de lo posible. Recuerda que a veces tus decisiones no les agradarán incluso a tus amigos o familiares, pero si han sido tomadas para procurarte un bienestar sin dañar a otros no deberá aparecer la duda en ti.

 

  1. Piensa a futuro en un mediano y largo plazo

A veces parecerá que la decisión que tomaste no surte un efecto positivo inmediatamente. En estos casos lo mejor es esperar con calma y recordar los motivos por los cuales tomaste esa decisión. Recuerda ser compasivo contigo y aceptar tus propios pensamientos.

 

  1. No existen los absolutos

A fin de cuentas, siempre será posible cuestionar cualquier decisión de quien sea porque no existen las ideas perfectas, pero tampoco existen ideas malas ni buenas: las ideas simplemente son. Lo importante será que tú te hayas sentido bien con tu decisión y que mantengas ese bienestar a pesar de los cuestionamientos.

 

Recuerda que tomar decisiones puede ser realmente complejo para algunas personas, así que no te juzgues si de pronto te sientes incómodo al momento de decidir. Lo importante es que mantengas una buena disposición a aprender de todo lo que ocurre a tu alrededor una vez que decidas algo, y que seas paciente y compasivo con tus propios pensamientos. 

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