Meditación para conectar con la energía de la luna de nieve

María Elena Esparza / 2017-02-08

La noche del 10 (a partir de las 7 pm) al 11 de febrero nos regalará un acontecimiento muy especial, único de hecho, pues en el cielo se conjugarán tres fenómenos casi simultáneos: la "luna de nieve", un eclipse penumbral y el paso del cometa de Año Nuevo. Si somos afortunados, una noche despejada nos permitirá apreciar el espectáculo astronómico a simple vista. Pero aun si las nubes no cooperan, la energía de este evento estará en el aire y todos podemos conectar con ella para orientarla hacia nuestra intención personal. Suena imperdible, ¿verdad?

 

Antes de compartirte una meditación para potenciar el efecto energético de esta curiosa coincidencia, te cuento un poco de qué hablamos. La "luna de nieve" es una luna llena asociada desde hace siglos a diversos festivales y rituales para celebrar que la vida comienza a emerger tras el invierno, aunque para subsistir esos nuevos brotes deberán soportar todavía una última etapa de clima inhóspito: los más fuertes se aferrarán hasta lograrlo.

 

El eclipse penumbral significa que la Tierra proyectará una sombra que atenuará el brillo de la Luna, sin oscurecerla como ocurre con el parcial y total. Finalmente, el cometa de Año Nuevo pasará muy cerca de nuestro planeta… bueno, muy cerca en distancias del universo: 12 millones de kilómetros, algo que no volverá a suceder hasta 2022. (Puedes saber más sobre estos fenómenos aquí).

 

Seguro ya estás de acuerdo en que no puedes dejar pasar una noche tan especial energéticamente; ahora te sugiero cómo aprovecharla.

 

¿Sombras nada más?

La vida que se sobrepone a la adversidad y la luz que aún se asoma entre las sombras del eclipse son los patrones energéticos que guiarán tu meditación.

 

Busca un lugar tranquilo y siéntate, acuéstate, cruza las piernas o haz lo que necesites para estar cómodo; cierra los ojos y piensa en qué atributo, cualidad o decreto quieres que se transforme de un deseo latente a una realidad en tu vida. Visualízate empoderado con esa intención y dedícale tus respiraciones –ya sabes, inhala y exhala sólo por la nariz–. No te preocupes por cuánto tiempo debe durar el ejercicio, tu cuerpo te indicará cuándo salir y a qué ritmo avanzar.

Piensa que las sombras existen gracias a la luz, pero mueren también con ella. Reconoce entonces qué te impide concretar tu intención. ¿Qué está ensombreciendo su brillo? Haz conciencia sobre esas barreras e imagina, en silencio y calma, cómo puedes trabajarlas. Las ideas llegarán a tu mente, déjalas fluir. No descuides tu respiración en ningún momento y, antes de abrir tus ojos, junta tus palmas y acércalas al corazón para hacer tres inhalaciones lo más profundas que puedas y exhalarlas en suspiro. Libérate de los bloqueos, asegúrate de que tu intención nazca fuerte… lo suficiente como para sobreponerse a los obstáculos y llegar a deslumbrarte.

 

NAMASTE.

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