El mundo está al borde de la sexta extinción, pero aún hay esperanza

Sandra Nieto / 2016-12-22

A lo largo de la historia, la Tierra ha sufrido al menos cinco extinciones masivas. De ellas, la más reciente y la más conocida, ocurrió hace alrededor de 65 millones de años, al final del periodo Cretácico, y fue la que acabó con los dinosaurios, además de muchas otras especies. 

 

Según las investigaciones que se han realizado, estas cinco extinciones se dieron debido a las consecuencias de la actividad geológica, como los cambios dramáticos en el clima.

 

Ahora, los expertos señalan que el mundo se encuentra al borde de la sexta extinción, en la cual podrían desaparecer hasta tres cuartas partes de las especies que conocemos

 

Según el reporte Living Planet Index, de la organización World Wildlife Fund (WWF), desde 1970 se ha registrado una disminución general de 58% en el número de peces, mamíferos, aves y reptiles alrededor del mundo. 

 

 

Esto significa que la fauna silvestre se está reduciendo a un ritmo de 2% al año, una tasa que es aproximadamente 100 veces mayor de lo normal. Por ejemplo, entre 2007 y 2014 han desaparecido alrededor de 144 mil elefantes, lo cual representa el 30% de su población. Así, los expertos temen que los elefantes africanos se extingan en aproximadamente 20 años

 

Según un reportaje publicado por CNN, ésta es la primera vez que una extinción masiva es causada por los humanos, y numeran cinco causas que han conducido a esta situación: 

 

1. Cambio climático
2. Agricultura 
3. Caza y tráfico de animales 
4. Contaminación 
5. Enfermedades

 

Causas de la sexta extinción masiva 

 

El cambio climático es ocasionado en gran medida por las actividades humanas, ya que estamos incrementando la temperatura del planeta al quemar demasiados combustibles fósiles y talar los bosques.

 

Por otro lado, la humanidad ha convertido el 37% de la superficie de la Tierra en áreas de siembra o ganadería. Por otro lado, las zonas ocupadas por las personas son cada vez más extensas, y la población humana está creciendo como nunca antes, así que los hábitats de muchas especies se ven afectados al reducir su superficie.

 

Los orangutanes, por ejemplo, están al borde de la extinción debido a que su hábitat está siendo exterminado para colocar en su lugar plantaciones para obtener aceite de palma. La migración de la mariposa monarca está en peligro por la tala indiscriminada de los bosques en los que habitan, y más del 25% de las abejas en Estados Unidos están en riesgo de extinción debido a la pérdida de su hábitat, al uso de pesticidas y a las enfermedades.

 

 

En cuanto a la caza y tráfico de animales, especies como los rinocerontes son cazados para obtener sus cuernos, a los cuales, erróneamente, se les atribuyen propiedades afrodisíacas; mientras que los elefantes son perseguidos para quitarles los colmillos, a causa del tráfico de marfil

 

La contaminación generada por la población humana también es un grave problema. Cada año, cerca de 9 millones de toneladas de plástico acaban en el océano. Esto significa que un camión de basura lleno de desechos plásticos, llega al agua del mar cada minuto.

 

Ante esto, los expertos esperan que para el 2050 el océano contenga más plástico que peces. Además, resulta preocupante que, al estudiar aves marinas que han muerto, en la mayoría de ellas se ha encontrado una gran cantidad de plástico dentro de sus estómagos. Debido a esto, la población de estas aves se ha reducido en un 70% entre 1950 y 2010.

 

¿Qué se puede hacer para detener esta extinción masiva?

 

La verdad es que este panorama suena muy desesperanzador, pero los expertos consideran que la solución para cambiar esta situación está en nuestras manos. 

 

Para empezar, es necesario dejar de utilizar combustibles fósiles para dar paso a fuentes de energía sustentables, como la energía solar, eólica e hidráulica.

 

 

Además, se debe proteger un mayor número de áreas naturales para evitar que sean explotadas para agricultura o ganadería, o para cualquier otra actividad humana que signifique daños al ambiente. También es primordial frenar la cacería, el tráfico de especies y de productos como el marfil.

 

Sin embargo, aunque aún hay esperanza, queda poco tiempo para actuar, pues según Anthony Barnosky, investigador de la Universidad de Stanford, quedan entre 10 y 20 años para realizar los cambios pertinentes y lograr avances significativos, de otra manera, el daño seguirá avanzando y la posibilidad de revertirlo será cada vez menor.

 

¿Y cómo puede ayudar cada persona a que esto cambie? Con pequeñas acciones se pueden lograr grandes cosas. En tus actividades diarias puedes empezar por reducir la cantidad de basura que generas, reciclar lo que sea posible, evitar el uso de bolsas plásticas y optar por lo que está hecho con materiales reciclables. 

 

 

También puedes cambiar los productos que usas normalmente para limpiar o lavar la ropa por los que son biodegradables, y disminuir el gasto de energía, tanto electricidad, como gasolina y gas, así como sustituirlas -en la medida de lo posible- por fuentes de energía limpia.

 

Evita adquirir como mascota animales de especies exóticas, como pericos y guacamayas, y no consumas alimentos ni productos elaborados con animales que están en peligro, como la carne y los huevos de tortuga, o los accesorios hechos de marfil. Finalmente, cuando vayas de viaje a zonas naturales, no tires basura ni realices actividades que dañen o molesten a las especies animales y vegetales que viven ahí. 

 

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Fuente: CNN

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