Video: ¿Qué podemos aprender del yoga a través de esta sátira?

Edmeé García / 2016-03-09

Es verdad que el humor nos ayuda a liberar tensión, pero también es un excelente vehículo para transmitir ideas y sentimientos que de otra forma podrían ser difíciles de abordar. Este video satírico contiene una presentación teórica de qué sucedería si Mahatma Gandhi entrara a una clase de yoga occidental.  En este caso el abogado, librepensador y devoto hinduista Gandhi representa las raíces del yoga, que cómo hemos hablando con anterioridad se encuentran en India. Por otro lado, la instructora y los asistentes toman el papel del practicante occidental que quizá sin saberlo trivializa el yoga que fundamentalmente es una práctica espiritual.  

 

En el video vemos como Gandhi llega a una clase de yoga en un gimnasio en donde tratan esta actividad como un ejercicio más que se hace al ritmo de la música de moda. Además notamos una total indiferencia a la tradición, cuando la instructora traduce los nombres de las posturas a su idioma, mientras que Gandhi insiste en utilizar el tradicional nombre sánscrito, para decir adho muka shvanasana. Mientras que la instructora lo mira con desaprobación enfatizando que se trata de  “perro mirando hacia abajo”.

 

 También podemos observar cómo en occidente se ha adoptado una estética sobre la ropa para practicar yoga. La cual incluye mallas ajustadas y tops de ejercicio. Aunque los yoguis que practicaban como ascetas a las faldas del Himalaya no se vestían así para hacer yoga. De hecho probablemente su vestimenta era mucho más parecida a lo que usa Gandhi  y que su instructora parece encontrar sumamente inadecuada. 

 

La indumentaria obedece a algunas razones prácticas. Los maestros usan su cuerpo para demostrar las posturas y señalar las diferentes acciones que incluyen y los principios de alineación de cada una.  Entonces la idea es tener ropa que les permita libertad de movimiento pero que también deje claro a los alumnos dónde está cada parte y qué está haciendo. Las ropas de ajustadas fabricadas de textiles sintéticos y elásticos cumplen estos requisitos.  Por otro lado si los alumnos usan el mismo tipo de ropa el maestro puede ver con claridad dónde están sus tobillos con respecto a sus rodillas o sus caderas y corregirles. Sin embargo, los sabios que desarrollaron el yoga, vivían como ascetas en cuevas o entre la naturaleza y no necesitaron ropas de spándex para lograr la unión trascendente del cuerpo y el espíritu. 

 

Esta sátira nos recuerda que lo que obtenemos en los salones de los gimnasio es una variante occidental y en ocasiones superficial de una práctica espiritual antiquísima y profunda. La cual está diseñada para insertarse en la vidas occidentales pero que no necesariamente representa la forma tradicional en que se ha llevado a cabo. También señala la banalización de todo lo relacionado al cuerpo. Históricamente Mahatma Gandhi realizó ayunos prolongados para protestar contra la ocupación del Imperio Británico en India. Sin embargo, en la clase, el personaje que lo representa,  se da cuenta que los asistentes no ayunan como vehículo para el cambio social (ni siquiera parecen concebirlo entre sus opciones), sino para la lucir bien en traje de baño durante la temporada de playa.

 

La cuestión es que esta superficialidad es quizá hasta cierto punto inocente. Pues obedece a dos preconcepciones de la cultura occidental: la primera es que el cuerpo y la mente son entes separados, la segunda es que todo relacionado al movimiento del cuerpo o que mejore los atributos del mismo (elasticidad, fuerza, etc.) entra en la categoría de ejercicio. Esto se debe a que históricamente la cultura occidental se ha desarrollado a la sombra del cisma entre la ciencia y la religión, entre la lo material y lo intangible, el cuerpo y el espíritu. 

 

El cómo se generó esta división es un tema largo y complejo, pero digamos que las tensiones en entre los hombres de ciencia y los de la iglesia encontraron una resolución temporal al dividirse los reinos. De tal manera que la ciencia, adquirió  autoridad sobre el mundo físico y su fenomenología, por otro lado, la religión representada por la institución de la iglesia obtuvo autoridad sobre el mundo de lo inmaterial, lo sutil, el reino de el espíritu. 

 

Así que conceptualmente en occidente existe una separación infranqueable entre estos dos mundos. Lo cual resulta en muchos conflictos, ya que en nuestra experiencia directa como seres humanos, mente y cuerpo son parte de un todo, ambos aspectos influyen sobre nosotros y mientras estemos vivos no podemos separarlos. Es por esto que las personas fuera de India también nos beneficiamos del yoga, porque nos ayuda a reconciliar, conectar y danzar con esos dos polos lo material y lo inmaterial. Finalmente la unión de todos los aspectos de nuestro ser nos permite caminar con entereza e integridad sobre el mundo. Y mientras lo hacemos sería bueno recordar estas elocuentes palabras de Mahatma Gandhi: 

 

“De la misma manera en que el cuerpo no puede existir sin sangre, el alma necesita la inigualable fuerza de la fe”. 

 

 

 

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