Una sencilla meditación para generar calor en el cuerpo

Harmonía / 2016-11-26

Los antiguos yoguis de la India y del Tíbet entendieron que la respiración, la conciencia y la energía están estrechamente ligadas y desarrollaron diferentes prácticas de transformación basadas en estos tres aspectos. La respiración en realidad es lo mismo que la energía, pero es la forma menos sutil que tenemos para sentirla y manipularla --en estrecha relación de interdependencia con la conciencia, la respiración logra aquietar y concentrar la mente, y a su vez la conciencia puede mover la energía en el cuerpo.

 

Particularmente los yoguis del Tíbet, el llamado "país de las nieves", desarollaron una serie de técnicas que combinan meditación y respiración (pranayama) para producir un calor interno que en prácticas tántricas esta asociado a la purificación y a la iluminación (un antecedente de esto se encuentra en la noción india del kundalini). Una variación de este método, conocido como "tummo", ha sido aplicada en tiempos modernos por el famoso "Iceman", Wim Hof, y recientemente estudios científicos comprobaron su efectividad para elevar la temperatura del cuerpo.

 

Este yoga interno del calor es sumamente útil para los fríos meses de invierno, para quienes buscan no depender de la calefacción externa. Sin embargo, el tummo es una disciplina tántrica bastante complicada que requiere de la instrucción de un maestro calificado y que emplea complicados movimientos que son difíciles de enseñar de otra forma. Dicho eso, compartimos aquí una meditación sencilla que puede utilizarse para generar calor (y también frío, según se desee) de uno de los grandes maestros de la tradición budista nyingma, Longchen Rabjam. En su glosa de los Siete Entrenamientos de la Mente, este gran maestro budista revela este ejercicio:

Empieza expulsando el aire rancio tres veces. Mientras inhalas, imagina que todas las apariencias externas y objetos se derriten en luz, se fusionan en un espacio azul y llenan completamente tu cuerpo. Finalmente, reúne y concentra tus energías. Esto generará claridad-vacuidad. Un punto esencial de esta práctica es meditar que las energías son calientes si una sensación fría es dominante, y frías si una sensación de calor es más intensa. Ya que diferentes energías están activas en las diferentes temporadas (el verano está asociado con las energías de fuego, otoño con las de viento, invierno con las de agua, y primavera con las de tierra) existen meditaciones más elaboradas que trabajan con estas energías para remediar las sensaciones, al igual que diferentes formas y sentimientos.

 

En otras palabras, la técnica consiste básicamente en primero hacer un poco de pranayama para limpiar los canales. Para esto se pueden realizar las llamadas 9 respiraciones de purificación, comunes en diferentes prácticas dentro del budismo tibetano (aquí una versión larga de Tony Karam explicando cómo hacer este ejercicio). Una vez que se hace esto, se empieza la meditación. Al inhalar se imagina que el mundo externo se disuelve en una luz que llena el cuerpo. La parte que indica que hay que "reunir" la energía se refiere a sostener la respiración unos segundos y después exhalar; al hacer esto se imagina que un calor llena todo el cuerpo y finalmente se exhala liberando y relajando, y así sucesivamente hasta ir generando el calor de manera tangible (puede ayudar focalizar la atención a un par de centímetros debajo del ombligo, la zona que para la medicina china se conoce como el "dantian"). Es una técnica sencilla, pero demuestra el poder de la visualización mental para generar energía a través de la concentración. 

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