Una meditación para aliviar cualquier malestar del cuerpo

Harmonía / 2017-02-13

Cada cierto tiempo es prudente hacer una revisión de nuestro estado emocional y físico. Para ello, es recomendable hacer una meditación que se centre en detectar las sensaciones presentes en nuestro cuerpo y nuestras emociones. Por ejemplo, al meditar podemos identificar que tenemos un dolor en el cuello y concluir que se trata de una tensión por estrés.

 

No obstante, es importante aprender a reconocer nuestros malestares sin juzgarlos ni interpretarlos. Así, siguiendo con el mismo ejemplo, si durante la meditación descubres ese dolor en el cuello relacionado con el estrés no debes recordar toda tu infancia ni los trabajos que tienes pendientes para concluir que de ahí proviene tu tensión. Tampoco se trata de encontrar la solución a ese malestar. Sólo reconoce, acepta y deja pasar.

 

Una vez que sabes lo anterior, te recomendamos la siguiente meditación para aliviar cualquier malestar del cuerpo.

 

  • Comienza sentado en una posición cómoda y relajada. Recuerda que permanecerás en ella algunos minutos.

  • A continuación, haz consciente tu respiración. No la modifiques, sólo siente su ritmo.

  • Poco a poco respira de forma más profunda y calmada.

  • Luego de 1 minuto de cuidar y sentir tu respiración profunda, comienza el siguiente ejercicio:

  • Recorre tu cuerpo mediante tu imaginación. Es decir, no te toques ni te muevas, pero haz un escaneo mental de cada parte de tu cuerpo. Puedes empezar por la cabeza e ir bajando hasta las puntas de tus pies.

  • Mientras recorres sin prisa cada parte de tu cuerpo, sé consciente de las sensaciones que percibes. ¿Te molesta alguna parte en particular? ¿Sientes tensión en cierto lugar? ¿Qué partes de tu cuerpo se sienten más relajadas y cuáles menos? También puedes detectar las partes de tu cuerpo que se sienten extrañas por la forma en que depositas tu peso sobre la silla o donde estés sentado. ¿Cae todo tu cuerpo con la misma suavidad?

  • Una vez que identifiques las zonas de tensión o malestar, manda tu respiración profunda a esos espacios. Inhala y exhala despacio, pensando en aliviar ese lugar.

  • Ahora, imagina que una luz verde recorre despacio esa zona de tu cuerpo a la cual envías tu respiración. El color verde aleja la negatividad y fomenta la paz y la tranquilidad.

  • Mantén tu mente concentrada en enviar luz verde y respiración profunda a esa zona del cuerpo. Dale espacio y dale tranquilidad a tu malestar. Es una forma de decirle a tu cuerpo: “Sé lo que sientes y te quiero ayudar”.

  • Una vez que termines el ejercicio de meditación, vuelve a centrar con calma tu atención en tu respiración.

  • Poco a poco vuelve a tu cuerpo y repasa una vez más cómo se siente cada parte de él.

  • Despacio mueve tus manos y pies y, en una exhalación profunda, abre los ojos.

 

Esta meditación es una sencilla forma de hacer una tregua con tu malestar y así aliviar sus síntomas. Si el dolor es intenso puedes acudir con un médico, pero meditar siempre será un excelente complemento de cualquier tratamiento.

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