Sigue esta guía práctica para crear tus propios rituales

Harmonía / 2017-01-31

Cada ritual representa un mito; su lenguaje simbólico es capaz de comunicarse con diferentes niveles de nuestra conciencia, de tal manera que a través de la atención plena logramos alinearnos con el mito. Esto tiene un efecto poderoso pues nos permite abrirnos a la renovación, el cambio y un abanico de posibilidades. Aunque existen rituales religiosos como una iniciación o el bautizo y sociales como un matrimonio, también hay rituales personales. Tú puedes crear tus rituales para integrar los diferentes aspectos de tu ser y alinear tu intención. Estos consejos te ayudarán a comenzar:

 

1. ¿Para qué quieres hacer el ritual?

Identifica aquellas áreas de tu vida que estás experimentando en este momento o que esperas poder cambiar; puedes abordar temas tanto personales como comunitarios. Puedes utilizar símbolos personales para representar los aspectos involucrados, así como lo que deseas obtener. Si necesitas un poco de inspiración puedes investigar un poco sobre rituales que ya existan y que se usen para un propósito similar al tuyo. Por ejemplo, digamos que te vas a mudar y quieres hacer de esta mudanza un catalizador para la renovación en tu vida, puedes empezar por encender un incienso para traer esa energía a tu espacio. 

 

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2. ¿Cuándo?

Esto dependerá de qué se trate; si es un ritual de renovación para una mudanza puede ser una sola vez, pero si se trata de un ritual de purificación de cierto aspecto mental o emocional con el que deseas trabajar quizá sea conveniente que el ritual se repita periódicamente. Reflexiona con respecto a esto: ¿con qué frecuencia se necesitará  realizar el ritual? Por otro lado hay rituales estacionales, marcados por los ciclos de la naturaleza, o rituales para momentos específicos de la vida: el nacimiento, la madurez, la muerte. Pon una fecha para hacer tus rituales. 

 

3. Cultiva la actitud correcta

Lo mejor es realizar el ritual con una actitud de atención plena al momento presente, gratitud y receptividad. Sin embargo, los cambios son procesos graduales, así que una vez hecho el ritual requerirás paciencia. Además, si se trata de un ritual que quieres adoptar con frecuencia, como una meditación matutina o antes de dormir, lo mejor es que también cultives la flexibilidad, ya que en ocasiones hay imprevistos y quizá no puedas llevar a cabo el ritual de la misma manera. 

 

4. Disfruta el cambio

Los rituales nos ayudan a ser conscientes del momento presente y saborear las diferentes expresiones de la experiencia humana, nos permiten integrar aquello que no podemos explicar a través de nuestro intelecto, procesarlo y dejarlo ir.  Cada cambio implica la cesación de una circunstancia y el surgimiento de una nueva, así que simbólicamente hay una muerte y un renacimiento. Ábrete a la energía del cambio y déjate renacer. 

 

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Con información de Earthbody

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