Sencilla meditación para contener la ira (con tres distintas respiraciones)

Harmonía / 2016-10-25

La ira es una emoción intensa. En palabras del escritor cubano Reinaldo Arenas –quien también prefirió las formas de escritura más intensas– se trata de una “Furia férrea y resoluta, armada, alarmada y alambicada. Aferrada al fárrago de las fatídicas informaciones, ocre y parcial, inoxidable y lacrada, terca y atornillada, autógena y autoritaria”. (Ahora ves por qué advertimos que se trata de un autor bastante denso).

 

Sea cual sea la definición de la ira que prefieras, no podemos negar que todos la sentimos de vez en cuando. Muchas veces su manifestación es más frecuente de lo que quisiéramos. Y es que la ira suele conllevar conflictos entre las personas, los cuales pueden terminar en enemistades y rencores.

 

Existe un instante previo a un ataque de ira en el que se pueden controlar las emociones. Sólo necesitas identificarlo y trabajar en las mejores formas para canalizar tu energía. Para ello, compartimos contigo una sencilla meditación para contener la ira, la cual tiene su base en la atención consciente y el control de la respiración.

 
  1. Lo primero es identificar y aceptar tu ira. No se trata de juzgarte ni cuestionarte por sentir enojo, sino simplemente de reconocer la forma en que te sientes.

  2. El siguiente paso es la atención consciente y el control de tu respiración. Prueba con cualquiera de estos tres ejercicios de respiración:

 
  • Respiración refrescante o shitali pranayama: enrolla la lengua como en un taco (si no puedes hacerlo, basta con que frunces los labios ligeramente), luego inhala por la boca, ciérrala y exhala por la nariz. Repítelo mínimo cuatro veces.

  • Respiración por tiempos: inhala contando hasta tres (despacio, no corras). Luego retén el aire en tus pulmones durante tres segundos y termina por exhalar por la nariz en tres segundos. Repítelo varias veces haciendo consciencia del paso del aire por tu cuerpo.  

  • Respiración abdominal: coloca tus manos sobre tu abdomen bajo e inhala y exhala por la nariz. Siente cómo se expande tu abdomen cada vez que lo haces. Hazlo varias veces y no pierdas la atención sobre tu cuerpo.  

 

3. Siente tu cuerpo después de respirar. Hazte consciente de la calma que seguramente sientes.

4. Deja pasar el pensamiento que originó la ira. Ahora ya no está dentro de ti.

 

Esta sencilla meditación con sus variaciones de respiración beneficia el control de la ira. Puedes practicarla en cualquier lugar y en cualquier circunstancia, así que cuando sientas que vas a perder la calma y que la ira puede vencer tu estabilidad emocional, date unos segundos de tranquilidad, realiza esta meditación para contener la ira y disfruta de sus beneficios. Vale la pena controlar la ira, te ayudarás a ti mismo y a los demás.

 

“Si tu controlas la respiración, controlaras todas las situaciones en la vida”

– Yogi Bhajan

 

Ilustración de Norman Duenas

 

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