¿Quieres saber a dónde se va tu energía?

Harmonía / 2017-01-29

Todos los días nos enfrentamos a decenas de situaciones que, sin darnos cuenta, roban nuestra energía. ¿Te has sentido cansado y sin ganas de salir a divertirte o ver a tus amigos después de una jornada laboral común y corriente? ¿Lo justificas diciendo que es la edad o que traes los desvelos "atrasados"? La realidad es que no somos conscientes de hasta qué punto nos desgastamos por cosas sin importancia y por eso, cuando nos quedamos sin energía, no sabemos ni siquiera por qué fue. Aquí hay una lista de cinco situaciones cotidianas que nos drenan la energía y cómo podemos evitarlo.

 

1. Sufrir el transporte público o el tráfico

Transportarnos de un lado a otro para trabajar o estudiar es una de las actividades más desgastantes que realizamos diariamente, sobre todo cuando se nos hace tarde y todo parece conspirar para que no alcancemos a llegar a tiempo y, para cuando lo logramos, ya traemos la mitad de la pila pues toda la energía se nos fue en estresarnos durante el trayecto. No lo permitas. Sal siempre con anticipación, evita las carreras, organiza tu tiempo de modo que no te afecte el tráfico o el transporte abarrotado.

 

2. Engancharte en afrentas con desconocidos

¿Se te cerró un auto mientras manejabas? ¿Una persona te empujó sin darse cuenta? ¿Te dieron mal el cambio? Día con día estamos expuestos a situaciones ásperas de convivencia con otras personas. Si te enganchas demasiado en ellas vas a pasar tu día de mal humor y eso es muy, muy cansado. No te estamos recomendando que te calles ante las injusticias o que no te defiendas si te agreden, pero sí que no pases toda tu mañana rumiando un disgusto. Reacciona como creas correcto en su momento, exige una disculpa o expresa tu molestia pero inmediatamente después déjalo ir. 

 

3. Contraer deudas

Muchas veces es imposible no deber dinero; no obstante, siempre es posible dejar de contraer deudas, sobre todo si se trata de cosas que realmente no necesitamos. Sé un comprador responsable y no utilices el crédito para caprichos sino para emergencias. Tener cuentas y saldos pendientes es un pequeño vampiro de energía que nos va agotando poco a poco y que muchas veces ni siquiera somos capaces de identificar. No lo alimentes.

 

4. No saber negar ni delegar

Hay personas que son acumuladores compulsivos de responsabildades, no saben cuándo delegar o cuándo simplemente negarse y viven estresados porque su lista de pendientes no hace más que crecer y crecer. No tengas miedo de reconocer tus limitaciones, es preferible a quedar mal porque tus obligaciones te rebasan. La mejor manera de evitar conflictos es ser honestos; aceptar cualquier cosa con tal de evitar una confrontación tarde o temprano resulta contraproducente, sobre todo porque te la pasarás angustiado y sin energía.

 

5. La desorganización

Desde tu clóset hasta tu agenda: aunque parezca lo contrario, ser una persona desorganizada requiere mucha más energía que no serlo. Un ejemplo: si no tienes todos tus papeles en orden, el día que los necesites pasarás horas de angustia hasta encontrarlos. De este modo, lo que pudo ser una tarea tan sencilla como tomar un folder de un cajón se convierte en una odisea cansada y desgastante. Lo mismo aplica para todo en tu vida. Si prestas atención, descubrirás que en realidad no te falta tiempo sino organización.

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