Principios básicos de la magia y la medicina astrológica

/ 2015-12-07

 

La astrología antigua, basada en un sistema de siete planetas, está ligada a la magia y a la filosofía hermética, y al igual que estas disciplinas tiene su fundamento en un sistema de correspondencias y analogías que sugiere que el hombre es un microcosmos del universo. 

 

Los siete planetas del sistema antiguo pueden considerarse como los siete aspectos del alma humana, los siete colores, los siete chakras, las siete iglesias de Asia, los siete eones, los siete pecados, los sietes sentidos (dos de ellos interiores) y numerosas otras configuraciones septenarias analógicas. Cada uno de estos planetas está ligado a un dios y a una serie de arquetipos que comprenden el abanico de la totalidad de la existencia.

 

Una buena introducción a la astrología en su aspecto de medicina y magia puede encontrarse en la obra de Marsilio Ficino, el médico y astrólogo de cabecera de la familia Medici, así como también el gran traductor de Platón y la filosofía neoplatónica que tanto influyó en el boom cultural del Renacimiento, que tuvo su epicentro en la Florencia de Ficino.

 

En el sistema antiguo de la astrología los planetas Saturno y Marte son considerados como los "maléficos", Júpiter, Venus y el Sol son llamados las "tres gracias del cielo" y considerados como benéficos; la Luna y Mercurio son planetas intermedios que sirven para potenciar o comunicar ciertas energías. Sin embargo, decir, por ejemplo, que Saturno es siempre malo (o Júpiter siempre bueno) es ingenuo y simplista, ya que de hecho Saturno tiene importantes virtudes como es la paciencia, los frutos del trabajo o la inteligencia superior; sin embargo, existe cierta consistencia simbólica y empírica en que siempre es un planeta difícil, que representa obstáculos y por lo tanto puede significar sufrimiento y enfermedad. 

 

Marsilio Ficino, quien atribuía su melancolía a Saturno, recomendaba templar la influencia de este planeta con la magnanimidad de Júpiter. En su libro De vita coelitus comparanda,  Ficino brinda un valioso consejo:  

 

"Cuando temas a Marte, coloca opuesto a Venus. Cuando temes a Saturno, usa a Júpiter. Y asegurate de que mantengas un movimiento continuo para evitar que bajen tus ánimos; y asegurate de que tu propio movimiento vaya en la dirección opuesta a los movimientos externos que secretamente pueden dañarte, e imita en todo lo posible la acción de los cielos".

 

Uno puede usar a Júpiter con cosas tan sencillas como vestir un color jovial como el azul o el violeta, tomar una infusión de menta o diente de león o contemplar un zafiro o un pavo real. Ficino luego habla  de manera más explícita de imitar los movimientos circulares del cosmos, para recibir de este movimiento la energía de la vida (el círculo es la figura asociada con el alma y con la divinidad). Esto claramente bajo una difusión de magia simpática, en la que lo similar llama a lo similar. La astrología mantiene que cada parte del cuerpo, hierba, piedra, animal o lugar esta asociada a un planeta por afinidad y por lo tanto se pueden utilizar como talismanes o como remedios para curar padecimientos ligados a planetas opuestos o para fortalecer aquello que rige el planeta. Asimismo se pueden elaborar talismanes mágicos en correspondencia con los movimientos del cosmos, especialmente tomando en cuenta que planeta rige el ascendente en el momento que se realiza un acción o se pide un oráculo. Por ejemplo, si se busca obtener elocuencia y fluidez en la palabra se debe de crear una imagen de Mercurio en un momento en el que el planeta mensajero sea prominente y esté bien colocado.  En otra parte Ficino señala, siguiendo la idea de Pitágoras de que la música puede usarse como medicina:

 

"Las canciones y los sonidos que son placenteras y agradables pertenecen a las Gracias y a Mercurio; sonidos amenazantes y temerosos, sin embargo, representan a Saturno y a Marte".

 

El principio de la magia y la medicina astrológica es conocer los significados y las relaciones que tienen los planetas entre sí y con los objetos del mundo que vemos, en otras palabras, percibir las líneas de simpatía que unen las cosas. Como dijera el obispo Sinesio: "Sabio es el hombre que percibe los vínculos entras las diferentes partes del cosmos". El otro aspecto fundamental tiene que ver con entender las relaciones geométricas básicas de la astrología (los aspectos), las cuales consistían según Kepler la esencia de esta ciencia, a través de la cual se descubre el sigificado de la frase platónica: "dios geometriza".  Esto, hay que decirlo, es meramente una introducción, que no debe de reemplazar la instrucción calificada, solamente motivar hacia el estudio.

 

Este cosmos antiguo de la astrología donde todo está conectado a nosotros nos puede parecer primitivo y supersiticioso y sin embargo está lleno de significado y no sitúa en un mundo que aún no se ha desencantado, y que concibe la naturaleza como una cámara de ecos y reflejos luminosos, donde todo está vivo y tiene algo que decirnos.  

 

El astrólogo John Frawley escribe en su libro "The Real Astrology":

 

"La astrología ya no es inteligible, no porque se haya refutado finalmente, sino porque los cimientos filosóficos han cambiado. La sociedad moderna ya no entiende el cosmos de una forma dentro de la que la astrología hace sentido. Para el criterio del mundo moderno -y debe explicarse que es sólo dentro de este criterio- la astrología es realmente un sinsentido".

 

La astrología de los horoscopos en los diarios formulados por personas o softwares que no tienen ningún entendimiento de la filosofía de la astrología no es la astrología verdadera. La astrología new age, basada solamente en revelaciones psíquicas o nuevos planetas, tampoco es la astrología tradicional que por milenios fue utilizada por reyes, filósofos y los primeros científicos (incluyendo a Newton o a Kepler, entre muchos otros). La pregunta que nos debemos de hacer es si realmente estamos seguros de que nuestra sociedad contemporánea es superior a todas las anteriores y nuestra visión mecánica del mundo es la culminación de la evolución intelectual. O si, por otro lado, queremos admitir la posibilidad de un cosmos animista (en el sentido de que todo tiene un alma y está vivo) en donde existen leyes que aún nos son desconocidas principalmente porque no son meramente materiales, a riesgo de que las demás personas piensen que somos ignorantes de las grandes verdades modernas.

 

Twitter del autor:@alepholo

 

 

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