¿Por qué no logro mi sueño?

Mena Calvert / 2016-08-04

Cualquier extremo nos lleva a un desequilibrio en la vida. Lo difícil es encontrar el balance en todo y eso incluye hacer lo que no nos gusta o nos cuesta trabajo. Cuando somos niños preferimos quedarnos en la fantasía, en el placer, en hacer lo que nos gusta, en jugar más que en levantar nuestro cuarto o hacer la tarea. Lo interesante es que cuando crecemos podemos quedarnos en esa etapa de la infancia, donde vamos a defendernos para no ver una parte de la realidad y responsabilidad que nos puede traer muchos beneficios si nos reconciliamos con hacer lo que a veces no queremos en vez de quedarnos con la ilusión de que sólo lo que nos gusta hacer o es fácil es en donde nos quedamos.

 

Nos podemos quedar con la ilusión de ser “X” pero no vemos que preferimos el placer en vez de hacer lo que se requiere para poder lograr algo. Podemos imaginarnos cómo se siente ser eso que queremos, el placer que nos daría, los aplausos o fama al obtenerlo, pero muchas veces no nos cuestionamos qué se requiere para alcanzarlo. Y es ahí donde nos damos cuenta que no sólo tenemos que tener el objetivo claro sino ver cuáles son los procedimientos basados en la realidad que se necesitan para lograr ese sueño. Es ahí donde nos tenemos que cuestionar si queremos hacerlo y estamos dispuestos a trabajar y salirnos de nuestra zona de confort para llegar a eso que sí queremos. 

 

Tenemos que ser realistas y saber que para lograr ciertos objetivos tenemos que hacer muchas cosas que quizá no nos gustan o no se nos facilitan. Por ejemplo, si quiero estar más delgado, por más que diga “así es como me quiero ver, lo deseo enormemente, ese es mi objetivo”, si en la cotidianidad no hago nada al respecto porque me da una flojera tremenda hacer ejercicio y no estoy dispuesto a cambiar mis hábitos alimenticios, no sucederá por más que sepa que eso es lo que quiero.

 

Por eso es muy importante que, cualquiera que sea nuestro objetivo, conozcamos el procedimiento para lograrlo, qué cosas tengo que hacer aunque no me guste hacerlas, qué tengo que cambiar de mí y qué creencias de mí necesito modificar para poder lograrlo. Debo ser honesto conmigo y plantearme en realidad qué debo hacer para ver resultados. Se necesita realidad y ciertos cambios, esfuerzos y mucha honestidad y responsabilidad  para que se manifiesta lo que deseo

Cualquiera que sea lo que queremos, primero tenemos que hacernos conscientes de si estamos dispuestos a trabajar en eso que nos cuesta o si en realidad es otro el objetivo el que realmente queremos porque nos damos cuenta, por ejemplo, de que sólo queríamos el reconocimiento o los aplausos. Recordemos que es en el camino de la vida, es en nuestro hacer de cada día donde vamos a sentirnos vivos, no sólo en el resultado.

 

 Entonces, ahora sí, al ver qué es lo que tengo que hacer para lograr mi sueño, debo cuestionarme si estoy en donde quiero estar y entender que la meta se va a convertir en el camino que me voy construyendo. Eso que no queremos hacer es justo lo que nos falta aprehender porque lo otro ya lo sabemos.  Escoge bien no sólo tu meta, sueño y objetivo, escoge bien tu camino porque ese es el que vas  a estar caminando día con día.

 

Por ejemplo, alguien que quiere ser el mejor futbolista del mundo, se imagina la fama y los aplausos así como el dinero que puede obtener, pero curiosamente tener que entrenar cada día varias horas y varias veces al día, le da flojera y no le entusiasma tanto. Entonces también debe ver que su meta no es la mas conveniente, que debe escoger otra porque no lo va a lograr y se va a sentir infeliz el resto de su vida.

 

Para logar algo es importante que no perdamos de vista el objetivo, pero, es en el camino que recorremos, es en trabajar en eso que nos cuesta y ser realistas de que somos adultos y tenemos que integrar ciertas responsabilidades que son necesarias para poder lograr otros sueños.

En el momento que asumimos la responsabilidad aunque nos cueste trabajo y nos nos guste, pero la hacemos y entonces y ahora sí los resultados son diferentes.

 

Tememos que definir nuestro CAMINO, y crecer, darle dosis de realidad a nuestra vida y salirnos de esa parte placentera en la que nos queríamos quedar de niños. Encontrar el camino en donde estamos dispuestos a trabajar, en donde tenemos que ser honestos aceptando lo que se necesita para hacerlo bien.  Aceptemos la realidad y al adulto que también somos, veamos el camino y comprometámonos; trabajemos en eso que hemos postergado tanto tiempo y aprehendamos eso que nos cuesta y que venimos a aprehender. Salgamos de la zona de confort y logremos nuestro mayor SUEÑO pero con los pies en la tierra, aterrizados en lo que se necesita para lograrlo y manisfestándolo en cada paso de nuestro andar.

 

Buen camino.

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