Por qué no estas haciendo yoga cuando crees que estás haciendo yoga

Alejandro Martinez Gallardo / 2016-06-20

Verdaderamente, no hay mérito más alto que el Yoga./ No hay bien más alto que el Yoga/, no hay sutileza más alta que el Yoga/, no hay nada que sea más alto que el Yoga. -Yogasikha Upanishad

 

Hoy en día en casi cualquier ciudad del mundo se pueden tomar clases de yoga. Las clases consisten mayormente en repetir más o menos mecánicamente una serie de posturas que requieren mucha flexibilidad y acompañarlas de un ritmo de respiración. En ocasiones se cantan mantras y practican ciertos mudras (y se pone música relajante); la mayoría de las veces no se sabe para qué se hace esto (además de crear un ambiente "yogui"). Eso es básicamente una clase de yoga, por supuesto con grandes variedades, según la escuela, pero esto es una síntesis general. Se suele buscar ávidamente lograr las posturas y en la medida en la que el alumno logra dominar estas posturas, en un logro meramente gimnástico, se considera que el yoga ha sido un éxito. No existe realmente mayor diferencia entre el yoga y el spinning, el pilates, los aerobics, o cualquier otra de estas disciplinas modernas, si bien suele haber un componente de "espiritualidad" más acentuado en el yoga, pero esto siempre con cuidado y no metiendo el ruido de lo religioso para que no se convierta en un mal negocio. (Evidentemente existen nobles excepciones, pero creo que no exagero con esta descripción del tipo de "yoga" que se ha popularizado en la sociedad secular occidental).

 

Para entender por qué tal vez no estamos practicando yoga cuando creemos que estamos haciendo yoga, es útil revisar el significado de esta palabra. Comúnmente se dice que la palabra yoga proviene de la raíz sánscrita  "yuj" que significa "añadir", "unir" o "yunque" según diferentes versiones.  En las diferentes tradiciones místicas de la India se utiliza la palabra yoga sobre todo para significar una experiencia, un tipo de experiencia de unión con la divinidad o la experiencia de alcanzar cierto estado de conciencia, por ejemplo el "samadhi".

 

Sin lugar a dudas el texto fundamental en la historia del yoga clásico o el kriya-yoga es el Yoga-sutra de Patanjali. Es importante reparar en este texto de aforismos compilado alrededor del siglo IV-III a.C por el filósofo Patanjali. Si uno lee este texto descubrirá que el yoga es más parecido a la meditación budista que al yoga como lo conocemos en Occidente. Patanjali usa la palabra yoga de manera muy distinta incluso a cómo se utiliza en otras tradiciones hinduistas. El traductor George Feuerstein, en su estudio del Yoga-sutra, señala que si bien dentro de ciertas tradiciones yoga significa "unión" esto no puede aplicarse al yoga clásico de Patanjali, para quien "yoga significa separar el Ser ('purusa') del mundo [o la materia] ('prakriti'). Esto es algo similar a lo que buscaba hacer la filosofía platónica al separar el alma del cuerpo o lo puro de lo impuro.  Dice Feuerstein que Patanjali presenta un "método para la transformación sistémica de la conciencia con el propósito de lograr la 'liberación' [moksha] o la 'autorrealización'... Patanjali se ocupa de la posibilidad de alcanzar la fuente de toda sabiduría, la conciencia raíz, a la cual llama purusa, drastr, citi-sakti y svamin". El término que más usa, "purusa" es un término complejo que suele significar "conciencia" (esto es la conciencia que se mantiene una vez que el yo individual se suprime), pero "Purusa" también es el Ser Supremo, a veces al ser humano arquetípico, algo similar al Adam Kadmon de los cabalistas.

 

Feuerstein explica que el yoga es esencialmente un método para alcanzar un cierto tipo de experiencia, la experiencia de "purusa", una palabra que, señala, no es el resultado de una especulación conceptual sino de la necesidad de nombrar algo que había sido experimentado anteriormente. Esto mismo lo podemos aplicar para el yoga, el cual surge como un mapa instructivo que se dibuja una vez que se ha atravesado un territorio y no como un mapa hipotético o imaginario que se dibuja para posiblemente llegar a un cierto lugar. 

 

El sitio Yoga.org rápidamente enfatiza que el "yoga no es una religión, es un herramienta práctica", una definición que no está del todo equivocada, sobre todo si se le añade  que es una herramienta práctica para tener una experiencia religiosa. Curiosamente nuestra palabra "religión" tiene un significado muy parecido a yoga, significa literalmente "re-ligar", es decir unir o reunir, vincular, es un yunque entre el hombre y lo divino, o entre el hombre y su realidad espiritual. ¿Cómo concebir el yoga sin la noción de la divinidad o del acceso a un plano místico más profundo? En Occidente secular se dice que la finalidad del yoga  es el bienestar o acaso unirte pero contigo mismo. ¿Pero qué significa esto? ¿Unirte con tu ego? Para el pensamiento del cual nace el yoga, el ser individual, es esencialmente el purusa (la conciencia suprmea) o el  atman (es decir, un espíritu, en el caso del vedanta) y este atman, como explican los Upanishads, es idéntico al Brahman, es decir al espíritu universal. Ese "conócete a ti mismo" es el mismo que estaba inscrito en el oráculo de Delfos y que es uno de los hadiths del Islam, donde se dice que el que se conoce a sí mismo conoce a su Señor, es decir a Dios. El yoga es un acercamiento práctico, una tecnología del éxtasis basada en el control y observación de la respiración, en la enunciación de mantras, en la contemplación de mandalas y chakras, en la práctica de una conducta virtuosa y también en la realización de ciertas asanas (posturas y lugares donde se realiza el yoga) que más que acciones externas son ejercicios para producir una alquimia interna cuyo fin es producir una experiencia muy distinta a la descarga de endofirnas, a la glorificación del ego o a la sensación de bienestar que podemos encontrar lo mismo haciendo yoga que haciendo jogging. Por otro lado, el yoga, como la meditación, es algo que puede realizarse todo el tiempo y que de hecho en su comprensión más profunda tiene que practicarse todo el tiempo; los místicos de Occidente encontrarían un equivalente con el yoga en la noción de que  "la vida entera se convierte en una oración".

 

En suma no hay yoga sin espiritualidad. Pero, igualmente no hay yoga ni espiritualidad sin una experiencia religiosa o mística, es decir una experiencia de re-ligarse con lo divino o con la realidad superior de la cual nuestra personalidad es una mera sombra. Podemos eulogizar todo lo que queramos y evitar el término tan vilipendiado de "religión", pero si no tenemos una conciencia religiosa (y esto no significa dogmática o ligada a este o a este otro dios) no estamos haciendo yoga. Puede ser que estemos haciendo algo muy benéfico para nosotros, y puede ser que sea útil e importante proveer un sistema de ejercicios similares al yoga dentro de una instrucción secular (para aquellas personas que no quieren tener nada que ver con lo "religioso"). Pero eso que estamos practicando no será yoga, será otra cosa, una suerte de fitness o gimnasia combinada con mindfulness. 

 

¿Por qué reparar en esto? Porque al importar esta versión lite del yoga --trastocada por la dinámica del capitalismo-- estamos despojando a esta milenaria disciplina mística de su más alto poder de transformación espiritual. El yoga se vuelve para todos, de fácil acceso, y pierde su esencia de la cual es parte la dificultad  del compromiso, la disciplina y la pasión mística en su más alto entendimiento que requiere su maestría. No es fácil elevar la energía, despertar a la diosa Shakti que duerme en nuestro cuerpo,  tener una experiencia de unión con la conciencia cósmica que reside en nuestra corona o alcanzar un estado de suspensión total de la mente (el "samadhi" de Patanjali) y, justamente por ello, el yoga debe entenderse y practicarse en su contexto correcto, con maestros calificados que conozcan no sólo las asanas, sino la filosofía y que vivan en concordancia con los principios del yoga. (Para esto sería útil llamar a las cosas por su nombre, fiel a su significdo, si bien las palabras evolucionan y en esto caso "involucionan"). El riesgo de la forma en la que practicamos yoga en Occidente es, por supuesto, que se pierda la tradición de sabiduría mística que surgió hace por lo menos 2500 años en la India (y esta fecha es por supuesto conservadora). Y es que hay algo más profundo y valioso que verse bien o sentirse bien (lo cual nos da el yoga moderno secular) y eso es saber: el yoga es gnosis.

 

Twitter del autor: @alepholo

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