Por qué no deberías de ocultar tu sufrimiento, según el budismo tibetano

/ 2016-01-08

Muchos de nosotros, casi como con un mecanismo de defensa instintivo, ocultamos el dolor que sentimos. De manera similar, también ocultamos los aspectos de nuestra personalidad que podrían considerarse nuestras "debilidades". A veces pareciera que pensamos que vivimos en un mundo predatorial, en el que, a la menor muestra de que somos inadecuados o de que sufrimos, seremos devorados o al menos desplazados por otros más fuertes e implacables. Peor aún: el miedo a que los demás nos dejarán de querer si somos débiles y vulnerables.

 

Este modelo psicológico de blindaje y ocultamiento pertenece más a un modelo diseñado para la economía capitalista y el poder político y no para los individuos de carne y hueso en sus relaciones afectivas. Debemos de mirar hacia modelos que se basan en valores más profundos y duraderos que los beneficios materiales o sociales del estatus. Tenemos en este sentido las diferentes tradiciones religiosas y filosóficas que nos apoyan con sabiduría milenaria. En su libro The Lion's Roar, una introducción al tantra, el monje budista Chogyam Trungpa escribe:

 

"Hay una historia famosa sobre un hombre que estaba robando una campana. Para que los demás no supieran que estaba sonando se cubrió sus propios oídos. Planeamos cosas para ocultar nuestro dolor, pensando que nadie sabrá. Darnos cuenta de este sufrimiento fundamental, los aspectos privadoss que estúpidamente intentamos ocultar --siendo tan inteligentes y estúpidos al mismo tiempo-- es el primer paso del camino. Descubrir que un factor oculto ya está expuesto es la cosa más alta de todo. Es la realidad verdadera, y si lo reconocemos es una verdad hermosa, una verdad estupenda".  

 

¿Qué estúpido el hombre que quiere ocultar el sonido de una campana tapándose los oídos? Y, sin embargo, ¿acaso no somos cómo ese hombre cuando queremos engañar al mundo y actuar como si todo estuviera bien? Podemos engañara a algunas personas, pero no a las que realmente nos importan (incluyendo a nosotros mismos).  El sufrimiento, como el dolor, es un aviso de que algo está mal y por lo tanto puede ser el principio de nuestra rectificación y transformación; una bendición, como dice Chogyam Trungpa, porque hace visible lo que yace oculto. Casi todas las personas que no han pasado por el sufrimiento y se han visto obligados a modificar su vida y dedicar su tiempo y voluntad a cosas más afines a valores profundos, están ocultando su dolor y su malestar, y tarde o temprano tendrán que enfrentarse con su propia conciencia.  Es por esto que el sufrimiento es un gran descubrimiento, una gran oportunidad para eliminar lo que no es esencial y concentrarse en las cosas que realmente importan en la vida. De otra forma, la mente, infatuada en su propia vanidad, continuaría campante y reinante construyendo sus efímeros castillos--necesitamos una fuerza de sentimiento (y no sólo intelectual) para poder emprender un camino que tenga espíritu.

 

Con ocultar el sufrimiento ocurre como con cultivar una apariencia engañosa, una imagen falaz de perfección, ya sea por inseguridad o por deseo de obtener algo a cambio.  Thubten Chodron señala en su libro Cultivating a Compassionate Heart:

 

"Estoy bien. Mi vida es perfecta. Sé lo que está pasando. Me veo como un buen practicante de Dharma. Las personas no deberían de verme llorar. no deberían de saber lo distraído que estoy cuando medito. No puede dejar que sepan lo confundio que estoy"... Creemos que somos el único que está confundido y escondemos nuestra agitación y pretendemos tener el control. Pero estamos en una existencia cíclica, así que, ¿qué tanto control realmente tenemos? ¿Qué tanta paz puede existir cuando tenemos una mente y cuerpo de Samsara?

 

"Cuando nuestra 'mente basura' se filtra hacia afuera, podemos estar alarmados de que estamos haciendo las cosas mal. Y de hecho así es. Pero sólo exponiendo nuestra 'mente basura' podemos identificarla  y liberarnos de ella".

 

Esta es la realidad de nuestra condición existencial: existe la impermanencia, la muerte y la enferemdad, no hay forma de librarse del sufrimiento mientras tengamos una mente humana imperfecta (es por esto que Buda en encontró la determinación para la extinción o nirvana). Sin embargo, si existen formas de lidiar con el sufrimiento que cultivan virtud y producen menos sufrimiento en consecuencia. Es justamente porque no queremos sufrir que no ocultamos y maquillamos el sufrimiento sino que meditamos en él y lo invitamos a que se manifieste si existe. Es distinto a tomar una actitud sadomasoquista, hipocondriaca o culpígena; tampoco se trata de abrumar a las demás personas con lo que nos pasa a nosotros y con lo infelices que somos para que nos ayuden o se conmiseren con nosotros. Se trata simplemente de una actitud de honestidad, de no multiplicar las ilusiones y finalmente de desapego. Puesto que ese sufrimiento que siento también es impermanente, también se desvanecerá con total insustancialidad. Cuando nos identificamos con el sufrimiento, queremos entonces ocultarlo para que los demás no nos asocien con esta cualidad negativa o queremos mostrarlo para que las demás personas sepan que estamos sufriendo y se sientan culpables por no ayudarnos o habernos dejado solos. Si no lo ocultamos ni tampoco hacemos un esfuerzo extra por mostrarlo, solamente lo dejamos que se manifieste cuando ocurre entonces nos acercamos a la realidad de lo que nos sucede y no seguimos generando malos hábitos y distorsionando nuestros fenómenos. Esta es la actitud que recomienda el budismo, simplemente dejar que pase a través de nosotros lo que tenga que pasar y, si nos aferramos a él y cultivamos una mente clara, lo más probable es que pronto desaparezca, de la misma manera que las nubes de una tormenta finalmente dan lugar a un cielo despejado. Si somos constantes quizás algún día, seguiremos experimentando dolor, pero ya no sufriremos puesto que nuestra mente estará libre de las ataduras del mundo.

Twitter del autor: @alepholo

 

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