Por qué necesitas más energía si quieres tener más conciencia

Alejandro Martinez Gallardo / 2016-11-06

Podemos definir la conciencia como aquello que experimenta, que genera experiencia y que ilumina la experiencia como cognición. Más conciencia en cierta forma significa más capacidad de integrar experiencia, de entender y atender al mundo.

 

Muchas veces queremos buscar expandir nuestra conciencia como resultado natural de percibir el mundo de manera alienada, fragmentaria y reducida. Solos en un cuerpo ante un mar de objetos extraños. Escuchamos que existen otras formas de percibir el mundo, de hacernos uno con él, de sentir el éxtasis y la belleza de la naturaleza, etc. Nos resulta entonces fácil tomar ciertas sustancias psicoactivas, algunas de las cuales son poderosas tecnologías para modular la conciencia. Pero generalmente, aunque estas sustancias nos pueden dar sublimes vislumbres de la naturaleza del universo y de otros modos de percibir, estos estados mediados por sustancias psicoactivas no logran mantenerse y hacerse sostenibles. La razón esencial es que no tenemos la energía necesaria para sostenerlos y hacer de ellos nuestro estado base. De alguna manera la conciencia que nos han brindado se produjo con energía prestada. 

 

La mayoría de las tradiciones religiosas enseñan que la conciencia y la energía existen en una relación de estrecha interdependencia. La energía puede verse como la manifestación de la conciencia en su estado de expansión, el cual es un movimiento creativo --con la energía se crea el mundo que es un soporte, un escenario para la autoexperiencia de la conciencia en todas las formas posibles. Podemos ver esto claramente en la anatomía sutil del ser humano según el yoga. Tenemos que cuando la energía logra canalizarse, y se produce lo que metáforicamente se conoce como el despertar de la kundalini, entonces se activa también la conciencia sutil (una conciencia no-dual que es la fuente de nuestra conciencia individual, como el mar lo es de la ola) y el individuo tiene una experiencia de integración con el universo, comúnmente descrita como una fusión entre el ser individual y el ser universal, o como ver a través de los ojos de la divinidad que es todas las cosas. Esta es la unión simbólica de Shiva (la conciencia) y Shakti (la energía).

 

En el tantrismo shivaísta de Cachemira existe una escuela llamada Pratyabjihna (reconocimiento), cuyo fundamento es que todo el universo es una sola conciencia, la cual se multiplica a través del juego de la ilusión (maya) en una diversificación que es en realidad la expresión del gozo puro de esta conciencia que experimenta todas las experiencias como si fuera un único sujeto desparramado por innumerables cuerpos. La enseñanza esencial de esta escuela tántrica es que el individuo es una expresión de Shiva (la conciencia pura absoluta) que, por diversos oscurecimientos de su mente, no reconoce su naturaleza verdadera, es decir, que es Shiva. Para lograr este reconocimiento y establecerlo como un modo cotidiano de percepción es necesario inducir estados de conciencia expandida, para los cuales es necesario el uso del Shakti (que significa poder o energía y es también el nombre de la diosa consorte de Shiva). Para establecer el vínculo entre lo finito y lo infinito es necesario subir el voltaje de nuestro aparato perceptivo. De otra forma la teofanía es insostenible. Así, se dice que "sin la ayuda de Shakti, Pratyabhijna es imposible". 

 

Uno de los grandes maestros tántricos, Kshemaraja, escribió en su Pratyabhijnahrdayam que "cuando [uno] alcanza la fuerza, hace al universo uno consigo mismo". Lo cual describe justamente lo que hemos dicho anteriormente. Es necesaria cierta energía o fuerza para sostener la experiencia de la percepción unitaria del cosmos, la cual es pura dicha (ananda). Kshemaraja brinda una serie de técnicas para lograr esto, muchas de las cuales son ejercicios de percepción y respiración. "El logro de la dicha de la Conciencia Divina viene de la expansión del centro". La expansión del centro es un concepto bastante amplio pero que, entre otras cosas, se refiere al canal central sushumna, el cual en el yoga está vinculado con el alzamiento de la kundalini --cuando los pranas fluyen sin obstáculos-- que despierta la conciencia divina.

 

En cierta forma necesitamos más energía para reconocernos a nosotros mismos. Con poca energía no logramos limpiar nuestra visión y el mundo aparece opaco y no muy divino. Paradójicamente, es al aquietar nuestra mente que aparece la energía necesaria para expandir la conciencia --nuestra principal fuente de energía es la misma conciencia. Como se explica al inicio de los Yoga Sutras: "yoga es el silenciamiento de las oscilaciones de la mente" (yoga chitta vritti nirodha). La energía y la conciencia son como una serpiente uróboros, la una se alimenta de la otra, en un abrazo infinito. 

 

Twitter del autor: @alepholo

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