Nirvana es Samsara (sobre cultivar una percepción no-dual)

/ 2015-12-25

Existe una constante en los distintos sistemas místicos, una noción común al budismo, la cábala, el hermetismo, el taoísmo y otras filosofías, esto es, la anulación de la dualidad como precondición (que anula toda condición) del desarrollo espiritual. Existen muchos ejemplos con los que los maestros ilustran la paradoja esencial de la unidad en un mundo como el nuestro, en el que aparentemente las cosas están dividas en relaciones de oposición como la vida y la muerte, la luz y la oscuridad, el sujeto y el objeto. De manera muy sencilla el budismo nos dice que todo esto es una ilusión; toda división es, asimismo, la raíz del conflicto y el error de la percepción que nos impide percibir la realidad: Buda como totalidad, esencia inmaculada de todas las cosas.



Es muy sencillo decirlo, pero no es tan fácil comprenderlo y experimentar un estado de no-dualidad. Tendemos a pensar que si bien logramos concebir por ejemplo una cierta identidad entre el bien y el mal o entre la luz y la oscuridad, podemos de todas maneras mantener ciertas diferencias y de todas maneras residir en un estado de conciencia no-dual. El budismo tántrico explica, sin embargo, que esto no es posible. Debemos de notar y experimentar con absoluta limpidez la unidad entre todas las cosas en todos los niveles. Esto significa que no existe ninguna diferencia entre tú y todas las demás cosas. Lo que implica simplemente que no existe ningún ser individual (incluyéndote a ti); sólo existe la totalidad. Para hacer comprender esto se utiliza una de los símiles más radicales: la identidad entre nirvana y samsara. Esta es la madre de todas las paradojas, lo real es lo ilusorio y viceversa; lo imperecedero es lo perecedero y viceversa.



En el poema tántrico Tesoro de Canciones de Saraha se dice:

 

Como es Nirvana, es Samasara.

No pienses que existe una distinción.

Sin embargo, no posee una naturaleza singular.

Lo conozco como sumamente puro.

 

No te sientes en casa, no vayas al bosque,

Reconoce la mente donde sea que te encuentres.

¿Cuando uno habita en la completa y perfecta iluminación,

donde está el Samasara y donde está el Nirvana?

 

Conoce está verdad.

Ni en el bosque ni en casa reside la iluminación.

¡Mantente libre de prevaricación

En la naturaleza propia del pensamiento inmaculado!

 

"Este soy yo y este es otro".

Mantente libre de este vínculo que te rodea

y tu propio ser entonces se libera.

 

No divagues en esta cuestión del ser y del otro.

Todo es Buda sin excepción.

Aquí es esa última e inmaculada etapa,

donde el pensamiento es puro en su verdadera naturaleza.

 

En el Cittavisuddhiprakrana se dice que "aquellos que no perciben la verdad piensan en términos de Samasara y Nirvana, pero aquellos que perciben la verdad no piensan ni en Samasara. El pensamiento que discrimina entonces es el gran demonio que produce el océano de Samasara. Libres de este pensamiento discriminatorio los grandes maestros se liberan de las ataduras de la existencia".

Una percepción más allá de conceptos y categorías, cuyo único fundamento es el vacío, que se deleita en el perpetuo devenir de los fenómenos sin apegarse a nada, siendo como una ola en el mar que rompe con fuerza pero que no deja nunca de ser el mar mismo, es lo que propone el budismo tántrico como realización.

 

Thinly Norbu en su excelente libro White Sail nos dice "los fenómenos son sólo miríficos y coquetos espectáculos de la mente. Ya que la mente no puede parar, de manera inútil causamos infinitos auto-ilusorios fenómenos al continuamente permanecer en la dualidad, creando proyecciones dualistas de fenómenos mundandos como la filosofía, el arte y la ciencia. Luego creamos teorías de estas proyecciones dualistas, que con el tiempo tomamos como hechos reales hasta que son refutados por nuevas teorías y así sucesivamente".

 

Queda la posibilidad del desapego total de la generación de los fenómenos (y el deleite de la conciencia pura) como resultado de la sabiduría de la ilusión del ego. "Si examinamos un fenómeno objetivo nos daremos cuenta que su origen es el ego subjetivo. Si examinamos el ego subjetivo, nos daremos cuenta que el origen del fenómeno objetivo no existe porque el sujeto no existe como realidad sustancial. Si podemos reconocer que los fenómenos nunca vienen a nosotros sino que emergen de nosotros, el florecimiento de los fenómenos esenciales de naturaleza búdica pura interna se vuelve indistinguible de los fenómenos de naturaleza búdica pura externa. Así, todos los fenómenos pueden transformarse en la aparición de iluminación, residiendo en la conciencia de los fenómenos inconmensurables, indivisibles e inasibles".

 

Twitter del autor: @alepholo 
 

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