La pregunta más sencilla que debes hacerte para aprender a tomar decisiones

Harmonía / 2017-03-01

Todas las decisiones que tomamos implican ciertas consecuencias. Este hecho puede ser tanto una virtud como una desventaja, y es que para algunas personas tomar decisiones representa un reto difícil de conquistar, precisamente porque tienen miedo a tomar el camino incorrecto. No obstante, también se trata de una virtud pues significa que tenemos el control sobre nuestro destino y podemos tomar decisiones que favorezcan nuestros anhelos.

 

En el caso del bienestar personal, es muy importante que antes de tomar cualquier decisión pensemos: “¿esto me aleja o me acerca a mi propósito?”. Así, por ejemplo, si mi meta es bajar de peso, sé que la próxima vez que quiera comprarme un pastel y me pregunte “¿esto me aleja o me acerca a mi propósito?”, lo más probable es que no lo compre, pues me aleja de la meta. Otro ejemplo sería si quiero entablar una relación de pareja que sea saludable pero las decisiones que tomo me alejan de tal propósito, entonces es momento de cambiar su rumbo. Puede ser conocer gente de manera distinta a la acostumbrada, tener más cuidado con cómo se forma el vínculo, evitar situaciones que nos incomoden, etc. Un último ejemplo sería que una persona tenga como propósito leer cinco libros a la semana, pero decida salir de fiesta cada dos noches en vez de leer. Dado que esto la aleja de su meta, no es una decisión que pueda favorecer su bienestar.  

 

El bienestar es un estado al que cada individuo debe llegar de acuerdo con sus propios deseos y sus propias posibilidades, pero algo que todos tenemos en común es la necesidad de tomar decisiones que nos alejan o nos acercan a esa finalidad. Ahora que ya conoces la pregunta clave, recuerda detenerte cuando te sientas dudoso sobre cuál es el mejor camino para ti, y procura tomar decisiones que te acerquen a lo que quieres ser. (Aunque claro, primero tienes que pensar por un momento en qué es lo que quieres para ti). 

 

Aprovechamos para recordarte que ninguna decisión es buena o mala. Aunque en tu presente y futuro puedas aplicar la pregunta “¿esto me aleja o me acerca a mi propósito?”, no recomendamos que juzgues las decisiones que decidas tomar. Toda decisión no es más que eso, una decisión, que no debe medirse en términos de bueno o malo pues simplemente es. Además, existen muchos factores de la vida diaria que están más allá de nuestro control y que no deben detenerte en la búsqueda de tu bienestar. 

 

Ilustración por Camilo B.

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