Fórmula secreta para manifestar lo que quieres

Mena Calvert / 2016-03-08

No tenemos idea del camino que ha andado el otro, sin embargo, opinamos, juzgamos y creemos tener la razón. Nos falta humildad para reconocer que no tenemos todas las respuestas y valentía para confrontar nuestra historia personal. Nunca podremos manifestar lo que nuestra alma realmente desea si seguimos mirando fuera de nosotros y no nos damos cuenta de que el camino es interno y no externo. Venimos a este mundo a ver qué hay dentro de cada uno y no a mirar la vida de afuera. Venimos a ver en dónde nos duele, dónde estamos atorados, qué nos da alegría, qué nos hace vibrar, llorar, reír y enojar. Y entonces ser compasivos con nosotros mismos para poder abrazarnos y dar el siguiente paso para crecer. 


Cuando empezamos a perdernos en las historias de afuera, ya sea en la historia de un amigo, familiar, pareja, enemigo… o de un país, gobierno, novela etc., debemos detenernos a reconocer en qué parte de nosotros se encuentra eso que nos molesta de afuera, cuál es la herida que nos está lastimando y qué queremos en realidad nosotros. Es momento de dejar de gastar nuestra energía, pensamiento, palabra y acción en respuestas falsas.

 

Debemos manifestar qué es aquello que realmente queremos. ¿Cómo? Aceptando que la respuesta para cada quien puede ser distinta, pero no podemos seguir siendo infieles a nosotros mismos para serle fieles al orgullo, al ego y a lo que quieren y dicen los demás. La batalla más importante que pelearemos es la de ser honestos con nosotros mismos.


La respuesta para obtener eso que realmente queremos es alinear lo que piensamos, decimos y hacemos: esa fórmula infalible se llama CONGRUENCIA. Cuando se alinean nuestros actos con nuestros pensamientos y nuestros deseos, las cosas comienzan a fluir.
 

Para ser congruentes debemos comenzar siendo honestos. Atrevernos a preguntarnos qué pensamos, qué sentimos y qué deseamos nosotros, dejando de prestar atención hacia afuera. Dejando de mentirnos y de quedarnos en una zona de confort.
 

Porque TODOS los problemas vienen de esa incongruencia, ¡TODOS! 
 

Aliniemos la conexión natural en la que nuestro corazón va de acuerdo con eso que realmente somos, con eso que estamos pensando, que nos sienta de maravilla porque eso es justo lo que predicamos y evidentemente estamos sembrando nuestro mayor regalo a este planeta al ser leales con nuestro corazón, cabeza, voz y acción. 


Si seguimos ocupados viendo hacia afuera será difícil saber lo que quiere realmente nuestra alma y seguramente estaremos atorados en algo porque no nos estamos viendo, no estamos siendo honestos ni congruentes y, por eso, no logramos actuar.  No temas, regálate ese gran regalo de ser tú, de ser congruente contigo. Esa honestidad nos acerca al sentido de la vida, que tiene que ver con el crecimiento interno de cada quien, tiene que ver con la paz, la fluidez y el amor que cada uno tiene el privilegio de experimentar.

 

La fórmula secreta para manifestar lo que quieres es alinear:  

1) tus pensamientos  

2) tus emociones

3) tus palabras y

4) tus acciones.  

 

A eso se le llama ser fiel a si mismo.  
 

Escúchate, obsérvate, ¡siéntete!  Ya es momento de darte eso que no sólo deseas sino que también piensas y predicas. Da el paso más honesto, el tuyo.

 

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