El significado astrológico y alquímico de los planetas: Saturno (Parte 1 de 7)

/ 2015-12-21

Con esta primera entrega inauguramos una serie en la que exploraremos el significado de los planetas tanto dentro del sistema astrológico tradicional, como en la alquimia y, por lo tanto, también su relación con los diferentes aspectos de la psique humana.

 

Comenzamos con Saturno, planeta que tiene una especial ascendencia estos días, ya que el Sol ha ingresado este 21 de diciembre a las 10:48 PM al signo de Capricornio, regido por este planeta. Saturno es el planeta de la séptima esfera según el esquema ptolomeico, aquel más cerca de las estrellas fijas y de la divinidad. Paradójicamente esta cercanía a la eternidad, hace del Padre Cronos (Saturno), el más difícil de los planetas, sugiriendo que para alcanzar los niveles más altos de conciencia es necesaria la más ardua paciencia para así poder superar los más duros obstáculos, de hecho es necesario ser capaz de darlo todo, puesto que sólo abandonándose a sí mismo el individuo se puede disolver en la conciencia universal de la cual Saturno es el celoso guardián.

 

Saturno además de Capricornio en la astrología tradicional rige el signo de Acuario y está ligado al plomo, el metal base que debe de ser transformado en oro. Marca también la etapa inicial de la gran obra alquímica, conocida como nigredo, en la cual se obtiene la materia prima para el trabajo de transmutación a través de la putrefacción. Encontramos una asociación con el elemento tierra ligado a Saturno y el humor melancólico (bilis negra) y el mismo origen de la palabra alquimia, que algunos autores toman como una referencia a kheme, Egipto, la tierra negra. Los melancólicos, enseñó la antigüedad vía un texto seudoaristotélico, son las personas más propensas al estudio de las artes herméticas. Marsilio Ficino, quien tenía a Saturno como gobernador de su ascendente, y quien sufrió de episodios depresivos que lo llevaron a consagrarse al estudio de la filosofía y la religión bajo el auspicio de la familia Medici, dice de este planeta que "no puede significar la cualidad y el lote común de la raza humana, sino que marca al individuo que ha sido separado de los demás, divino o bruto, bendecido o azotado por los extremos de la miseria". Ficino, a quien le debemos en buena medida la noción popular que liga la genialidad con la melancolía, nos dice que estamos sujetos a Saturno a través del ocio, la solicitud, la enfermedad; la teología, el ocultismo, la superstición, la agricultura, la magia y el luto". En cierta manera, Saturno nos quita la energía que podríamos utilizar para participar en el mundo común y en las vanidades bajo el Sol, para obligarnos a las profundidades del alma.

 

En la astrología antigua se habla de Saturno como uno de los dos grandes maléficos junto a Marte y generalmente es temido como se teme el castigo de un padre inexorable.  El astrólogo John Frawley asocia a Saturno con la energía de la contracción, algo que también lo liga con la tierra y por supuesto a la etapa de recogimiento invernal, el frío, la reflexión, el aislamiento. El astrólogo Austin Coppock considera que la palabra clave de Saturno es la "estructura", el viejo Padre Tiempo es quien provee el esqueleto para poder construir nuestras vidas de manera íntegra y conforme a la ley (Saturno está asociado a los huesos en la anatomía según la astrología y según la medicina china al  bazo y al estómago). La astrología moderna le ha dado el apelativo del "Señor del Karma", en tanto parece ser la autoridad máxima que distribuye los castigos por los actos que desobedecen las leyes de la naturaleza. Se dice también que Saturno es el destructor de la ilusiones, y donde aparece hace que se muestre la realidad; es por nuestra fantasía y nuestra falta de aceptación que nos parece tan negativo, cuando también podríamos pensar que mostrarnos nuestros defectos y obligarnos a enfrentar nuestros problemas es una bendición. Saturno, nos dice John Frawley, es el planeta de la justicia, una justicia no sólo mundana sino en su aspecto cósmico superior.

 

El día de Saturno es por supuesto el sábado y no ha de extrañar que fuera ligado en la religión judía con la divinidad suprema. Saturno tiene su exaltación en el signo de Libra y su detrimento en Cáncer y Leo (los signos opuestos de Capricornio y Acuario). Esto quiere decir que después de Capricornio y Acuario, Libra es donde Saturno se siente más cómodo; Cáncer y Leo es donde se encuentra afligido. Ficino recomienda templar un exceso saturnino o una aflicción utilizando la gracia de Júpiter para mitigar la influencia funesta de Saturno. Esto se puede conseguir utilizando hierbas, talismanes, música u horas del día consagradas a Júpiter.

 

Entre las grades mentes que han nacido con un Saturno prominente podemos incluir, además de Ficino, a Platón,  a Kepler y a Newton, entre otros.

 

Macrobio escribe en su Comentario al Somnium Scipions que el alma humana al descender de la intersección entre las estrellas fijas y la Vía Láctea (el lugar donde, según Platón, las almas elegían su lote antes de reencarnar), "toma de la esfera de Saturno la razón y el entendimiento, llamadas logistikon y theoretikion". En el texto hermético Poimandres se dice que el alma en su proceso inverso, al ascender hacia la octava esfera, abandona ante Saturno " la mentira que tiende trampas" y atraviesa la Puerta del Caos, ascendiendo por las órdenes angélicas hasta fundirse con la divinidad.

 

John Frawley en su libro Real Astrology señala:

 

"La última de las esferas planetarias yace inmediatamente dentro de las estrellas fijas. Esta es la esfera de Saturno y conlleva en parte el mismo significado que el de las estrellas fijas, como umbral hacia y desde lo divino. Mientras que las estrellas fijas están activas sólo ocasionalmente en cada uno de nuestros horóscopos, Saturno está en operación constantemente. Es el planeta de la justicia (por ello su exaltación en el signo de la balanza, Libra), y por lo tanto no es muy popular. Y es que nuestra idea moderna de justicia -una creencia en que al final todo se solucionará sin importar cómo vivamos- no es la idea de justicia bajo la cual el cosmos está construido, esto es, la verdad inexorable de que si nos identificamos con la esencia habitaremos con la esencia, y si nos identificamos con lo material moriremos con lo material. Saturno es la puerta hacia lo divino, pero es una puerta difícil de abrir y angosto es el camino que lleva hacia ella".

 

Saturno es también el regente de la agricultura --el dios de la Edad de Oro, antes de Zeus, en la divina Arcadia-- y hay cierta justicia poética en esto puesto que vivimos en un mundo donde inexorablemente "cosechamos lo que sembramos". Su gran enseñanza es la paciencia. Nos dice James Hillman que existe una antigua frase alquímica que dice "en la paciencia está tu alma". Al final, si seguimos las reglas cósmicas, nos sugiere la dura voz saturnina, y si vivimos conforme a valores universales, será igualmente inexorable que cosecharemos el fruto del alma y podremos crecer más allá de la muerte.

 

Twitter del autor: @alepholo

 

Alejandro Martínez Gallardo

TODOS LOS COMENTARIOS SUMAN, #HAGAMOSCOMUNIDAD:

Te podría interesar

Te podría interesar