El significado astrológico y alquímico de los planetas: Mercurio (2 de 7)

/ 2016-01-26

En la segunda entrega de esta circunvalación en torno a los sietes planetas del antiguo sistema astrológico --reflejo de los 7 poderes creativos o de los sietes aspectos del alma, la eterna héptada en todas las cosas-- exploraremos el significado de Mercurio, el planeta de la comunicación, el mensajero de los dioses. Mercurio tradicionalmente rige la razón, la elocuencia, los viajes, los transportes, los caminos, es el planeta de los escritores, los hackers, los ladrones.

 

Mercurio es el planeta más cerca del Sol y el más veloz después de la Luna --debemos de recordar que las órbitas de los planetas son percibidas desde la perspectiva de la Tierra, el centro del teatro cósmico. El estar más cerca del Sol, del Rey, le confiere el poder del Logos, el espíritu de la razón e iluminación del mundo (es el mensajero del trono). A la vez, en la alquimia, es el agente de toda transformación, quizás de manera simbólica el metal mercurio absorbe algunas cualidades del planeta y por su cercanía con el Sol (el  oro), es esencial en la transformación de los metales para alcanzar la pureza espiritual del oro filosófico, es como si estuviera siempre cerca de ingresar al atanor solar (perpetuo Cazimi) y cumplir la gran obra.

 

El astrólogo John Frawley sostiene que Mercurio es el planeta de la articulación, el dúctil agente enlazador de los diferentes principios. Se necesita un poco de mercurio para pegar cualquier cosa en el plano inmaterial. En el sistema tradicional, la Luna y Mercurio son considerados planetas que suelen tomar las cualidades de los demás, sirviendo de amplificadores de los rayos planetarios. Venus y Júpiter son los planetas conocidos como las gracias celestes; afortunados y benevolentes; Marte y Saturno, los maléficos; el Sol a veces es considerado como parte de las gracias, pero bajo la importante advertencia de que estar muy cerca del Sol quema y chamusca, su luz ciega y turba (salvo que se este en el corazón del sol o en un ángulo más suave).

 

Mercurio se encuentra en su dignidad en los signos de Geminis y Virgo, los cuales rige. Geminis es el aspecto aéreo, volátil, positivo de Mercurio; Geminis, terrestre, calculador y negativo.  Mercurio se encuentra en su detrimento en Piscis y Sagitario, signos en los que el principio mercurial se siente incómodo y tiene dificultades para expresarse. Mercurio encuentra su alegría en la primera casa. John Frawley explica que lo propio de Mercurio "es la razón discursiva que articula a través del tiempo". Mercurio es también el símbolo del hombre y en la alquimia a veces del alma humana. Como el hombre en la Creación, Mercurio es "la articulación del potencial en la forma que es llevado a cabo por la Corona de la Creación. Mercurio es entonces un reflejo, en un plano más bajo, de la Palabra, a través de la cual todo fue Creado. En la primera casa, la casa del cuerpo, tenemos a la palabra hecha carne que es la Creación". 

 

Mercurio, por supuesto, está ligado con Hermes y a su vez con Toth (y también con Metatron, el ángel del trono, el ángel de la información, el ángel que registra todo lo que sucede en el universo).

 

Según Paul Friedrich en su libro The Meaning of Aphrodite, Hermes tiene las siguientes cualidades:

 

1. Se mueve de noche, en el tiempo del amor, los sueños y el robo.

 

2. Es el maestro de la astucia y el engaño, la marginalidad de las ilusiones y los trucos.

 

3. Tiene poderes mágicos en el límite entre lo natural y lo supernatural.

 

4. Es el patrón de todas las profesiones que involucran los márgenes o involucran la mediación: los comerciantes, los ladrones, los pastores, los heraldos.

 

5. Su movilidad lo hace una criatura liminal, entre una y otra cosa.

 

6. Su marginalidad es indicada por la locación de sus estatuas fálicas construidas entre caminos, encrucijadas y bosques.

 

 7. Incluso su erotismo no está orientado a la fertilidad sino que es afrodítico, furtivo, engañoso, amoral, un amor ganado por la usurpación sin preocupación moral de las consecuencias.

 

8. Hermes es el guía para cruzar fronteras, incluyendo la frontera entre la tierra y el Hades, esto es, la vida y la muerte.

 

Recordamos aquí que Hermes no es solo el mensajero de los dioses, es también el psicopompo, el guía del alma en su descenso al inframundo. Hermes rescata a Perséfone del inframundo y ayuda a Orfeo a encontrar a Eurídice. Aaron Cheak apunta: “Hermes Chtonios está perfectamente en sintonía con el aspecto ‘retrógrado de Mercurio’ ya que desciende a los mundos invisibles justo como el planeta desciende debajo del horizonte, haciéndose invisible al ojo desnudo, y solo resurgiendo otra vez cuando el retrógrado se ha completado”.

 

El Mercurio egipcio, Toth, es el escriba de los dioses y el encargado de entregar el conocimiento de las ciencias al hombre (se dice que todos los libros los escribió él). Hermes-Toth es por esto siempre el vínculo con el Logos, la razón universal que lleva al ser humano a penetrar los misterios y a observar la ciencia y la correspondencia de la creación. Marsilio Ficino dice que Mercurio (el Hermes latino) “siempre está lleno de Apolo”, el dios de la luz, la música, la medicina, la manía profética, etc. Algo que se entiende también por la cercanía de Mercurio al Sol. En los himnos homéricos se cuenta que el niño Hermes robaba el ganado de Apolo, por lo que este último le enseñó música, de esta forma dándole estructura al espíritu precoz del dios de los ladrones y las artes ocultas. Ficino, el gran traductor de los textos herméticos en el Renacimiento bajo el auspicio de los Medici, escribe en una de sus cartas:

 

A Mercurio se le atribuye el regalo afortunado de la reminiscencia… cuando estimula la percepción del animus, uno se suelta a hablar. Pero cuando provoca la razón, uno interpreta. Cuando excita la memoria, se alzan las reminiscencias… Cuando Mercurio [el hermeneuta por antonomasia] no puede explicar, Apolo puede presentar por vaticino y Júpiter puede realizar en acto.

 

Tomando de De vita coelitus comparanda, de Marsilio Ficino, Thomas Moore dice:

 

La gran ventaja de la inteligencia mercurial es su poder de mantener al alma en movimiento, en una espiral descendente hacia un vórtice de significado. Mercurio mantiene el carrusel de interpretación moviéndose, alimentándonos de asombro y curiosidad sin otorgar el estupor de la conquista final. 

 

Ficino señala que Mercurio puede, con un movimiento de su caduceo, “poner a dormir a las almas o despertarlas… puede calmar o agitar, fortalecer o debilitar”, es el gran transformador de los estados y los niveles de conciencia. Siguiendo con esta relación simbólica, para los alquimistas, mercurio, el metal, era el gran intermediario entre la materia y el espíritu, el agente de cambio primordial. Dice Aaron Cheak sobre el metal:

 

El mercurio es el punto preciso de la transición entre el Sol y la Luna, el hombre y la mujer, el día y la noche. En los reinos metálicos este rol se desdobla como mediador entre los metales “rojos” y los metales “blancos”: oro, cobre y hierro de un lado; plata, latón y plomo del otro.

 

Ficino nos exhorta a utilizar hierbas, talismanes, música, alimento y demás elementos que capturen por simpatía el rayo mercurial cuando busquemos agenciarnos las cualidades de este planeta. Estos mismos elementos son potenciados si los fabricamos o los tomamos en un momento donde Mercurio tenga dignidad en el cielo. (En el momento en el que escribo este artículo el ascendente es Virgo, si bien debemos considerar otros factores, en un principio esto es favorable para captar el veloz rayo de Mercurio).

 

El médico y astrólogo británico Nicolas Culpeper nos dice que una de las hierbas regidas por mercurio es la la lavanda, también la valeriana, el perejil, el hinojo, entre otras.. En general las hierbas de Mercurio sirven para regular la energía del sistema nervioso, a veces para controlar los excesos de energía mental, así como también para modular la digestión, bajo el aspecto de templanza de Virgo (un signo ligado también a la sanación). Ya que rigen signos opuestos en el disco zodiacal, Culpeper utilizaba hierbas de Mercurio para curar males de Júpiter (¡hay en la medicina una veta de poesía cósmica!) 

 

En la versión del Poimandres de Edouard Schure se dice que el alma al encarnar en este mundo se encuentra en la segunda esfera con Mercurio, quien "le  muestra el camino a las almas descendentes o ascendentes, con su caduceo que contiene la ciencia". Y cuando el alma busca escapar del sistema d elos siete planetas , de regreso al cielo de las estrellas fijas, con los ángeles, en el retorno divino,  entonces "En el segundo anillo se encuentra Mercurio, y a él se le regresan las maquinaciones, los engaños y la astucia [los poderes de la mente racional]". Así en Mercurio encontramos esa faceta doble de la mente, que entrega la razón y es la más poderosa herramienta para encontrar la verdad, pero que es ella misma también un laberinto, una trampa, el maia del pensamiento que se enreda en sus artilugios y enamora de sus artificios. Mercurio, como la mente, es sólo un medio. Al identificarnos con la mente hacemos como quien confunde el medio con el fin (que es, por supuesto, el origen). Al final, el ser humano que busca subir la escalera de los 7 peldaños hacia la eternidad deberá ir más allá de la mente --puesto que es la condición de la mente que nunca podrá conocer su propio origen.

 

Lee la primera parte: Saturno

 

Twitter del autor: @alepholo

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