El reto que puede cambiar tu vida

Mena Calvert / 2016-06-23

Ser ridículamente honesto con uno mismo es lo que te llevar a un verdadero cambio interno. 


No se puede hacer ningún cambio efectivo si no somos honestos con nosotros mismos, te garantizo que al hacerlo, obtendrás mayores beneficios que si te quedas ciego a tus patrones de repetición internos.
 

Desgraciadamente tendemos a hacernos guaje de muchas acciones porque es difícil confrontar la realidad. A veces hacemos o decimos algo para obtener un beneficio haciéndole creer al otro que lo hacemos por su propio beneficio. Es ahí donde tenemos que ser ridículamente honestos primero con nosotros y aceptar que puede haber una parte que no es tan noble y buena como se presenta. Solo así se puede lograr el cambio.


Eso es difícil ya que no nos gusta admitir eso que criticamos en otros en uno mismo. No nos gusta aceptar nuestra sombra: que manipulamos, que no somos tan buena onda como hacemos creer y que al final somos humanos como cualquier otro.


Pensamos, a causa de la educación y de creencias falsas, que tenemos que ser lo más perfectos que se pueda y eso al final nos limita en SER quien somos y nos hace mentirnos a nosotros mismos y a los demás para cumplir ese requisito fantasioso de la perfección que no existe.


Es real que tenemos una parte divina y espiritual, una conexión con algo que no es racional y que muchos hemos sentido. Sin embargo, también tenemos un cuerpo humano que nos recuerda que estamos encarnados en esta vida en una dimensión más sólida, con dualidad, con luz y sombra. 


Para estar más equilibrados necesitamos aceptar ambas. Aceptar que somos seres espirituales en cuerpos humanos, y  que como tales nos vamos a equivocar y vamos a tener ciertas emociones negativas naturales. Sólo aceptándolas podremos transmutarlas a algo más benéfico


Todos sin excepción podemos tocar la tristeza, alegría, miedo, celos, enojo, envidia, etc. Podemos mentir, manipular y hacernos las víctimas en algún momento de nuestras vidas. Esto no nos hace malos ni buenos, simplemente humanos. Y es en la parte de ser ridículamente honestos donde estas emociones y sentimientos pueden tener otra dirección al hacerlos conscientes.


Cuando yo me doy cuenta de que hago algo para que me vea más linda, en el fondo estoy plantando otra semilla que tarde o temprano va a salir a relucir en su parte verdadera. Si soy honesta de lo que siento y del porqué hago las cosas, puedo lograr un cambio, ya que puedo hacer conscientes mis intenciones.

Solo siendo honestos con nosotros es que podemos cambiar ciertas circunstancias, y no me refiero a situaciones en el exterior sino en el interior. En mi interior puedo ver por qué hago o digo tal o cual cosa y si no es totalmente honesto, puedo preguntarme qué es lo que me está haciendo que lo haga o diga y entonces se me revelará eso que tengo que sanar en mí.

 
Tendemos a creer que los problemas están fuera de nosotros y pero, si nos miramos a nosotros mismos, veremos que en realidad repetimos ciertos patrones por miedo a confrontar realmente quiénes somos. Sólo en esa confrontación honesta es que podemos, con aceptación y compasión, encontrarnos a nosotros mismos y acercarnos a nuestro verdadero y maravilloso potencial. 
 

Te reto a verte honestamente.
 

Te reto a que lo escribas y compartas conmigo para que no lo escondas más y sea un paso real a ser cambiado hacia tu propia Luz y Verdadero SER.

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