El amor es dar energía (una definición más allá de conceptos y sentimentalismos)

Alejandro Martinez Gallardo / 2016-12-08

El budismo mahayana sostiene que la compasión es la enseñanza suprema. De igual manera que para los místicos rosacruces, para quienes el amor y la sabiduría, la rosa y la cruz, eran las dos caras de un mismo supremo emblema, para los budistas la compasión y la sabiduría son parte indisociable del sendero de la iluminación. Se dice que en la mente búdica, en el bodhicitta absoluto, la compasión y la vacuidad son indivisibles (comprender la vacuidad es el signo de la sabiduría).

 

El budismo evidentemente no tiene el mismo concepto de amor que tenemos en Occidente. Nuestro término "amor" es un término paraguas que abarca diferentes emociones, desde el amor romántico de pareja hasta el amor fraternal y el amor universal que es más cercano a la compasión, como lo enseñó, por ejemplo, Jesucristo. En el budismo se utilizan dos palabras principalmente para esto, karuna (compasión, en sánscrito) y maitri (amor bondadoso), las dos son parte de los cuatro pensamientos inconmensurables que llevan a la iluminación. Dicho eso, algunos maestros modernos han utilizado nuestro término amor (love, en inglés) como sinónimo de compasión, en tanto la emoción o energía característica del bodhicitta.

 

En un artículo anterior escribí sobre la forma en la que el maestro Thinley Norbu Rinpoché define amor como dar energía, la cual me parece una excelente definición para el amor, que trasciende la visión moderna más angosta y contaminada por el individualismo y la proyección de la autocarencia, donde el amado se eleva a la categoría del redentor, confiando mágicamente en que puede producir una felicidad que no hemos sido capaces de producir por nuestra propia cuenta. El amor entonces se revela como un estado que se autocultiva, que no depende del destino erótico, cósmico o químico, y que se centra en el acto caritativo y compasivo, en el dar y no sólo en el recibir. Debido a mecanismos empáticos cableados profundamente en la biología humana --como las neuronas espejo-- el estado de compasión y apertura (que se caracteriza por no tener miedo a la fusión con el sufrimiento de los demás) se transmite a otra persona, sin que sea necesario un contacto material. Esto ocurre de la misma manera que se transmiten los bostezos o que las personas que se encuentran en un estado de comunicación atenta sincronizan sus patrones cardíacos o respiratorios. 

 

En su su libro blanco White Sail, Thinley Norbu señala:

Existen muchos métodos para incrementar la energía positiva, pero el más poderoso es crear amor y fe, los cuales surgen de la energía de sabiduría original. Si conectamos a través de la fe con la vasta y profunda continuidad de la mente, las cualidades internas, suaves y luminosas de la energía de sabiduría pueden florecer. La esencia del amor es la compasión de los seres sublimes que siempre dan energía.

 

De nuevo el amor (o la compasión) son indivisibles de la sabiduría y producen el mismo efecto de liberar del sufrimiento, lo cual es igual al nirvana. La intención en el amor "debe ser la misma que la de la fe: llevar a la iluminación, lo cual nos libera del sufrimiento del amor mundano superficial... Podemos aspirar también a seguir a los bodhisattvas quienes, por su gran amor compasivo a todos los demás, prometen vaciar el samsara".

 

Shantideva, el gran maestro indio que trazó con enorme claridad y compasión el camino del bodhisattva, escribió, de alguna manera como San Pablo, que "El nirvana se obtiene al entregarlo todo" y que el bodhisattva, como el Sol y la tierra, "desea ser la fuente de vida y sustento de los demás seres".

 

Así, "la búsqueda de un amor personal se convierte en un sublime amor impersonal", dice Norbu, con esto coincidiendo con el esquema del amor que expone Sócrates en El banquete de Platón, en el que el amor hacia un individuo es utilizado para encender la mecha de un amor universal, hacia todas las cosas.

 

La clave en esta acción positiva del amor que se traduce en energía es trascender la importancia personal, la ilusión de existir separado. "Si podemos evitar aferrarnos a otros con el miedo egoísta de perderlos o con la esperanza de poseerlos", aflicciones que están basadas en nuestra "mente dualista", entonces "la energía del amor se incrementa y su cualidad de dar energía a otros se abre y se expande".

 

Se ha dicho que amar o sentir compasión es desear genuinamente que todos los seres sensibles sean felices. Tony Karam dice sobre el amor bondadoso (uno de los "cuatro incomensurables que generan bodhicitta):

Todos los seres comparten algo en común: buscan la felicidad y el bienestar genuino y duradero. Todos los seres merecen actualizar estas metas y la exploración de las causas genuinas a través de las cuales pueden ligar estos efectos. [El amor bondadoso es] generar un vínculo para lograr esto y participar y sustanciar esta empresa de la búsqueda de la felicidad.

 

Ese vínculo que generan el amor y la compasión (ese sentir con) es también una especie de manguera o canal por el cual puede fluir una energía cristalina. La energía sólo puede fluir cuando se ha eliminado la obstrucción del aferramiento y el apego a la propia identidad, y es que si estamos completamente separados de los demás --aunque sea sólo conceptualmente--, ¿como podemos darles energía? En el estado no dual que caracteriza la cognición de un Buda, el universo y todos los seres se experimentan como su propio cuerpo, así la compasión surge de manera completamente espontánea.

 

Meditación de los cuatro incomensurables, la compasión, el amor bondadoso, la alegría empática y la ecuanimidad

 

Twitter del autor: @alepholo

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