Descubre cómo puedes ayudar a la evolución espiritual de tu mascota

Harmonía / 2017-01-24

Los humanos tenemos una fuerte necesidad de conexión, de sentirnos cerca de otros seres, pero al mismo tiempo experimentamos el deseo de conservar nuestra individualidad. La cuestión es que el propósito de la vida es desarrollarnos hacia mayores niveles de conciencia a través del desarrollo espiritual, de tal manera que lo que la humanidad puede aprender de vivir en un mundo de tercera dimensión o densidad en el que existe la ilusión  de separación o ser individual son las lecciones sobre el libre albedrío, la moralidad, la responsabilidad y la toma de decisiones. Para todas esas cosas se requiere que un ser esté dotado de autoconciencia, es decir, el ser debe ser consciente de que es, pues esto define su experiencia y su aprendizaje. 

 

Los humanos también convivimos con otro tipo de seres que perciben el mundo de una manera distinta, seres como los animales y las plantas que pertenecen a otra densidad en la que a pesar de estar dotados de sensibilidad no han desarrollado aún la autoconciencia que permite el surgimiento de una experiencia de individualidad, si bien los grandes maestros espirituales nos han dejado claro que esto es una ilusión pues en realidad todos estamos conectados y, aunque nos resulte difícil de asimilar desde nuestro paradigma actual, en realidad somos uno. Sin embargo, poco a poco la ciencia está confirmando las enseñanzas medulares de los maestros espirituales. Como muestra de esto, tan sólo necesitamos recordar las  palabras del físico austriaco Erwin Schrödinger: 

 

La física cuántica, entonces, revela la unidad básica del universo. 

 

Así que lo que llamamos desarrollo espiritual es crucial, ya que es el camino de regreso a la conciencia de unidad. Cada experiencia nos brinda la oportunidad de aprender, de tal manera que nosotros podemos adquirir valiosas lecciones de la convivencia con otros humanos pero también con otros seres. Esto por supuesto incluye a los animales, pero eso no es todo pues nosotros también podemos contribuir a su desarrollo espiritual, ya que al convivir con un animal y entablar una relación individual y amorosa con él le bridamos la oportunidad de avanzar en su propio desarrollo, pues la conexión con un humano puede fungir como catalizador para adquirir individualidad y autoconciencia, reuniéndose así las condiciones para poder tener posteriormente una experiencia como individuo. En resumen, la verdadera razón por la que deberíamos tener animales de compañía es para establecer una relación de mutuo crecimiento y conexión, ya que cuando los humanos tratamos a otros seres con amor y respeto desarrollamos nuestra propia capacidad de servicio a otros y les ayudamos a ascender en su evolución. 

 

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Con información de Psychology Today

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