Cuando el ego se interpone con tu camino espiritual

Juan Silva / 2016-03-29

De unos años para acá, practicar yoga, meditación, budismo, cambiar a una alimentación sana o vegetariana y otras prácticas que tienen que ver con el bienestar y nuestra relación con la realidad no visible (creamos en ella o no) han tenido un boom muy fuerte, lo veo en mi ciudad, la Ciudad de México, y eso me pone muy feliz, porque cada vez más personas se están abriendo a una parte de la vida que no era común pensarla o tomarla como real, esa parte no visible de nuestra existencia que corresponde a nuestras emociones, nuestros pensamientos, a nuestra energía interior y a nuestra relación con el universo y con nosotros mismos, al final todos éstos aspectos no visibles repercuten o se manifiestan en nuestro día, en todo lo que hacemos, decimos, sentimos, escuchamos y en como nos creamos minuto a minuto.

 

El asunto es que esto tiene otro lado, la moneda tiene dos caras, con mucha tristeza noto que en muchas ocasiones, quien hace Yoga juzga y etiqueta duramente a quien no lo hace y se siente mejor ser humano que el otro, pasa lo mismo con el o la que hace Tai Chi o el que es vegetariano, vamos, el vegetariano o vegano juzga al carnívoro, el carnívoro juzga al vegetariano, el "despierto" juzga al "dormido", el budista juzga al católico, el que hace Crossfit al que no hace nada y terminamos juzgándonos con nuevas etiquetas, en vez de utilizar estas disciplinas y prácticas para trascender las diferencias que nos dividen y comprender que el objetivo es uno y es que estemos bien todos. Sin embargo, las usamos de nuevo para separarnos otra vez, ya no importa tanto si la persona es verde, morada o café, pero importa qué hace.

 

Ahora, si no come vegano, si no come orgánico y si no hace asanas y mantras no es linda persona y la o lo juzgas. ¿Por qué? ¿Por qué hacemos eso? 

 

Al final todos somos humanos, todos somos consciencia infinita manifestándose a través de un cuerpo, conociendo este mundo y creo que todas éstas prácticas como Budismo, Dharma, Yoga, Tai Chi, otros artes marciales y otros artes y cosmogonías están pensados para unirnos con nosotros mismos y con el universo, con lo que nos rodea, no para juzgarnos.

 

Ahora, esto no es una crítica "a los demás", es una es una breve crónica de cosas que he vivido a lo largo de veintitantos años de práctica espiritual, yo mismo me he visto juzgando a otros por no hacer lo mismo que yo, yo mismo me pongo freno e intento no volver a caer ahí y lo he visto suceder también con gurús, sifus, monjes, maestros y practicantes avanzados más veces de las que me se podrían imaginar.

 

La intención de este texto, querido humano que está del otro del otro lado de la pantalla, es invitarte a que si tienes una práctica de transformación interior, ya seas principiante en ella o tengas miles de horas de vuelo, te abstengas de  juzgar a los demás porque no practican lo que tú o porque no comprenden el mundo como tú. En vez de eso agradece que tú tienes un camino o práctica de transformación interior, trata a los demás con empatía y comprensión y si tienes la oportunidad de compartir algo de tu camino con otras personas, hazlo; pero no lo hagas pensando en que eres superior o mejor, o que debes convencer al otro. Compártelo como algo que le da color y sabor a tu vida, como algo que te hace mejor ser humano y así tal vez inspires a la otra persona a buscar ese algo que la hará mejor ser humano a sus ojos, no a los tuyos.

 

Twitter del autor: @nadamas_juan

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