La verdadera razón por la cual meditar, más allá del bienestar y la relajación

Alejandro Martinez Gallardo / 2016-07-16

Hoy en día la meditación parece "recetarse" como hace algunos años una aspirina: como un remedio que de alguna manera puede tratar casi cualquier tipo de padecimiento. Y si bien la meditación tiene efectos positivos para diversas condiciones físicas y mentales --algo que la ciencia cada vez descubre más--, pensar que es un remedio que se puede consumir convenientemente --aunque sea un remedio que funciona aparentemente para casi todo-- es reducir el significado de la meditación e incrustarlo en una dinámica de consumo capitalista (o algo así, a esto se ha llamado a veces McMindfulness).

 

Los efectos positivos de la meditación como la relajación, la concentración, la claridad o incluso sus posibles beneficios para tratar enfermedades menores son ciertamente importantes y permiten construir una estructura para generar una práctica más profunda. Pero pensar que la meditación se trata solamente de esto o tener como objetivo al meditar relajarse o controlar las emociones y cosas similares es no entender del todo lo que es la meditación, la cual, por más secular que haya sido transformada para beneficio de aquellas personas que por diferentes razones se sienten incómodas con la religión, debe entenderse dentro del contexto de una filosofía. En el caso de Occidente las principales filosofías o religiones de las cuales se desprenden las meditaciones que practicamos son el budismo y el yoga. Y queda muy claro en estas escuelas de pensmaiento que la meditación no es una forma de gimnasia o terapia mental, es una vía regia hacia el conocimiento más alto. Así la meditación es esencialmente un ejercicio filosófico y, parafraseando a Pierre Hadot, la filosofía es un ejercicio espiritual, así que es un tanto contradictorio pensar que puede haber meditación sin un aspecto filosófico, es decir que genere conocimiento y sin un aspecto espiritual, es decir que genere conocimiento de la naturaleza más profunda del ser. En suma, la meditación busca la liberación del ser: en el budismo el nirvana y en el hinduismo el moksha. 

 

Lama Zope Rinpoche explica que "el propósito de la meditación no es meramente cuidar el cuerpo físico... [la meditación] debería tener un sentido más alto y valioso. Usar la meditación como otro método externo para beneficiar nuestro cuerpo no tiene sentido. Esto involucraría gastar una técnica que tiene un valor último verdadero en un vano intento de ganar un alivio que a lo mucho es momentáneo. La meditación entonces sería como tomar una aspirina para quitarnos un dolor de cabeza. El dolor se puede ir pero esto no significa que nos habremos curado".

 

La razón por la cual meditar, coinciden diversos maestros, es para entrar en un estado de sabiduría vivencial que es igual a unire con el Dharma. "El Dharma es una guía que nos aleja  del sufrimiento... si nuestra práctica nos lleva en esta dirección entones hay algo que estamos haciendo mal. La práctica fundamental de todos los verdaderos yogis es descubrir cuáles de sus acciones llevan a la felicidad y cuáles al sufrimiento. Esta es la práctica esencial del Dharma", dice Lama Zope Rinpoche.

 

El erudito, traductor y budista practicante, Edward Conze, señala en su libro "Buddhist Meditation": "La meditación es un término europeo que abarca tres diferentes cosas, que los budistas siempre distinguen: mindfulness [sati y samatha], concentración [samadhi] y sabiduría [prajna]". El occidental promedio e incluso muchos de los "budistas" occidentales sólo lidian con las dos primeras partes de esta disciplina; estas dos partes constituyen las etapas iniciales o preliminarles; la tercera parte es la más importante --si bien las tres partes son esenciales y consideradas como espirituales en el budismo-- y de hecho es la finalidad de todo el trabajo: la sabiduría (algo que rara vez se menciona en la meditación pop occidental). 

 

Sobre la sabiduría, la finalidad de toda meditación, Conze dice que "es la virtud más alta" y señala que uno de los grandes maestros budistas de todos los tiempos, Buddhaghosa, la define así: "aquello que penetra en los dharmas tal como son y destruye la oscuridad de la ilusión, la cual cubre la naturaleza esencial de los dharmas". En otras palabras, aquello que va más allá de las apariencias y es capaz de ver el mundo tal como es. La meditación de la sabiduría es aquello "que nos permite entrar en contacto con la verdadera realidad, la dimensión del dharma", dice Conze, y por lo tanto va más allá del estado de relajación o de concentración o incluso del trance asociados con ciertas etapas de la meditación y es un entrar en conocimiento de y hacerse cómo la realidad, es decir el plano absoluto, inmutable que en escuelas posteriores se llamaría el Dharmakya, o el cuerpo de la realidad (algo que en budismo se dice es la vacuidad misma).

 

Conze es más enfático --también en su libro "Buddhist Meditation"-- cuando dice, glosando el Anguttara Nikaya, simplemente que la meta de la meditación es el nirvana: "Y puesto que gracias a ella el deseo se extingue en todas sus formas, se desvanece y se detiene, por ello se le llama 'la extinción del deseo, de la pasión, la cesación'. Y se le llama nirvana, porque ha dejado atrás el deseo, se ha escapado de él, se ha disasociado de él". Siendo el deseo el hilo que imbrica la existencia en el ciclo de samsara. muerte y renacimiento. Ahora bien, ¿quién está listo, quién realmente quiere extinguir el deseo cuando se acerca a meditar por unos minutos?

 

Ahora bien, seguramente la mayoría de las personas que meditan no buscan conscientemente a través de la meditación llegar al estado nirvánico. Habiendo considerado lo anterior, entonces ¿deberían dejar de meditar? No lo creo, pero al menos darse cuenta que la función esencial de la meditación es la sabiduría, y a partir de la sabiduría necesariamente transformar la vida en un camino que lleva al estado incondicional de libertad absoluta, esto permite notar que la práctica que se está realizando es mucho más profunda y por ello llama a ir más allá de los pequeños beneficios y ventajas que otorga la meditación para trascender lo meramente mundano.  Este puede ser un antídoto para combatir la superficialidad que permea en la espiritualidad moderna. Y, sin embargo, la meditación no debe tampoco tener como objetivo tener experiencias que uno pueda describir como "espirituales", se trata de ir más allá de esto y experimentar las cosas como son y reconocer el estado natural de la mente, que el budismo describe con términos como apertura, luminosidad, conciencia espontánea, no-conceptualidad y gozo.

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