5 valiosas lecciones que los grandes maestros espirituales nos han legado

Harmonía / 2016-10-28

A lo largo de la historia de la humanidad han existido numerosos guías y maestros espirituales que se han ocupado de ayudar a otros a desarrollarse y dejar atrás limitaciones que hasta ese momento parecían insuperables.  A pesar de que el camino espiritual es personal e intrasferible, su valioso apoyo puede ser una pieza clave. Ya que en palabras de Swami Vivekananda:

 

“Debes crecer de adentro hacia afuera. Nadie puede enseñarte, nadie puede hacerte espiritual, no hay otro maestro que tu propia alma”. 

 

Sin embargo a pesar de la multiplicidad de religiones y caminos espirituales, existen ciertas enseñanzas que han trascendido las tradiciones locales, ya que expresan verdades universales. Estas son algunas de ellas:

 

1. La dualidad es ilusoria

Una de las principales contribuciones estos maestros espirituales es la de ayudarnos a desarrollar una consciencia de unidad. Es decir, permitirnos entender que todos estamos conectados y nada tiene una existencia independiente, sino que somos el flujo de una misma consciencia expresada en energía y vibración. Esto es crucial pues nos permite recordar que la dualidad es una ilusión que con frecuencia se interpone en el desarrollo de nuestra consciencia y en la convivencia armónica entre todos los seres. 

 

2. El origen del sufrimiento es el apego

Nuestro paso por este mundo material es temporal y también lo son las posesiones materiales, los logros profesionales, nuestros apegos a cosas o personas y  la circunstancias de nuestra actual vida. De tal forma que lo que nos genera sufrimiento frente a la naturaleza impermanente de la vida es aferrarnos a estas cosas. 

 

3. El dolor es tu maestro

Cuando se trata de dolor ya sea físico o psicológico lo usual es alejarnos de él, evitarlo, ignorarlo y hacer todo lo posible para fugarnos. Pero este camino no es sabio ni práctico ya que el dolor se presenta para enseñarnos algo y debemos escucharlo si queremos aprender y desarrollarnos. A veces el dolor se resolverá si atendemos a las circunstancias que lo originan, otras veces simplemente está ahí para obligarnos a hacernos presentes y tomar consicencia de nuestros actos y pensamientos. 

 

4. La clave está en la sencillez

La escala de valores que rige la vida de muchísimas personas a nivel mundial nos dice que si no estamos ocupados, si no estamos haciendo algo entonces no somos merecedores de la vida que deseamos. También nos dice que nuestra valía reside en nuestros logros y posesiones materiales. De tal manera que estamos demasiado ocupados para vivir  y esta falta de tiempo deriva en confusión y pérdida de energía. Lo más sabio es llevar una vida sencilla y con suficiente tiempo y espacio para cultivar la serenidad y la claridad interior. 

 

5. La paz es el fruto de la compasión

La compasión es una emoción sublime que nos permite vivir en armonia con nosotros mismos, nuestro entorno y aquellos que nos rodean. La compasión es  una emoción empática que no se parece en nada a la lástima, ya que no nos pone en una posición de superioridad con el otro, sino de igualdad. Es justamente porque percibimos que el otro es como nosotros y viceversa que podemos sentir compasión. 

 

El sentido de la vida no está en los objetos materiales, ni en los logros profesionales, está en la fuerza de nuestro espíritu cuyo propósito es ser, sin necesidad de justificar su existencia.  Ya que de acuerdo con Buda:

 

“Tal como una vela no puede arder sin fuego, los hombres no pueden existir sin una vida espiritual”. 

 

Con información de Core Spirit

 

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