5 trampas del ego que sabotean tu crecimiento espiritual

Harmonía / 2017-03-26

Cada día, cientos de personas buscan acercarse a una práctica espiritual que les permita elevar su conciencia y lograr conectar con su verdadero ser. Esta búsqueda espiritual puede iniciar en cualquier momento de la vida y por muchísimas razones distintas pero siempre traerá consigo un cambio de paradigma en nuestras vidas que, a la larga, nos hará sentir mucho más libres y en paz. 

 

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Sin embargo, a medida que avanzamos en el camino espiritual es normal que aparezcan los tropiezos, incluso las caídas, y es nuestra labor aprender a enfrentarlas y superarlas para continuar con nuestro proceso de crecimiento. Estos son los cinco errores o sabotajes cometidos por la mayoría de quienes comienzan a iniciarse en las disciplinas espirituales:

 

1. Ser condescendiente. Algunas personas, incluso sin notarlo, comienzan a tratar al resto como si ellos fueran alguna especie de iluminados, simplemente porque su práctica espiritual les ha permitido conectar con áreas de sí mismos que desconocían. Si, por ejemplo, has empezado a meditar y te sientes muy bien, evita convertirte en un apóstol de la meditación. Puedes hablar de sus beneficios, pero hazlo sin tratar al resto como si sólo tú poseyeras la verdad.

 

2. Usar la espiritualidad para evitar hacerte responsable por tus decisiones. Decir, por ejemplo, que "todo pasa por algo" o que las cosas son justo como deberían ser porque el universo ya es perfecto, son dos discursos muy comunes en quienes se consideran a sí mismos espirituales, pero hay que tener cuidado y saber distinguir cuando estamos aceptando el presente y cuando sólo estamos evitando tomar responsabilidad (y acción) en ciertas cosas de nuestras vidas.

 

3. Juzgar a los demás o forzarte a empatizar con ellos. No es obligatorio que toda la gente te caiga bien o que de inmediato sientas una conexión con ellos, pero eso tampoco te da derecho a juzgarlos o a intentar aleccionarlos, así como tampoco es obligatorio (ni posible) lograr comprender los motivos de todos aquellos que te rodean: las personas no están obligadas a compartir tu visión del mundo, ni siquiera aunque creas que lo haces por su bien. Ni los prejuicios ni la empatía forzada le hacen bien a tu crecimiento espiritual.

 

4. Usar tu desarrollo espiritual como pretexto para consumir drogas. Es cierto que existen ciertas sustancias como el jícuri o la ayahuasca que, cuando se consumen correctamente, dentro de una ceremonia específicamente planeada para ello, pueden llegar a propiciarte un estado de comunición y crecimiento espiritual muy poderoso. No obstante, estas ceremonias no se realizan más de dos o tres veces al año (no cada fin de semana) y se requiere purificarse físicamente (no consumir carne ni alcohol, por ejemplo) antes de participar en una. La espiritualidad no es pretexto para drogarse.

 

5. Volverte dogmático. Una de las peores trampas de las búsquedas espirituales es que muchas veces los individuos las adoptan como un mandato que además intentan imponer a los demas. Rechazan todo lo mundano y creen que entre más "puro" sea su entorno más avanzarán en su desarrollo espiritual, cuando en realidad es todo lo contrario: la espiritualidad también se nutre de los errores y las contradicciones. No es un dogma.

 

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