15 lecciones de vida que podemos aprender de un árbol

Harmonía / 2016-12-27

Todos los días podemos aprender una nueva lección a partir del mundo que nos rodea, ya sean las personas con las que hablamos, los libros que leemos o las experiencias que vivimos, y por supuesto, la sabiduría de la naturaleza.

 

De hecho, en la naturaleza se encuentran las respuestas a muchísimas preguntas que puedan surgir a lo largo de nuestra existencia. Además, todo en la naturaleza funciona de una forma perfecta y maravillosa. Por eso hay que cuidarla, en ella reside la más grande sabiduría.

 

Para fomentar el amor y el cuidado por los árboles, queremos compartir contigo 15 lecciones que puedes aprender de un árbol.

 

1. Recuerda tu potencial

Todo árbol, sin importar lo gigante que se vea ahora, es producto de una pequeña semilla. Tú también lo eres.

 

2. Debes fertilizarte

¡No, no lo hagas! No nos referimos a llenarte de fertilizante en el sentido literal, sino a que cualquier semilla necesita de las condiciones adecuadas para su crecimiento. Busca un espacio donde puedas desarrollarte.

 

3. No te apresures

Un árbol de 100 años de edad tardó 100 años en crecer. No puede apresurar las cosas tú tampoco. Vive cada momento.

 

4. Construye con fundamento

Para que un árbol crezca, primero necesita desarrollar sus raíces. Aunque éstas no se ven a simple vista, son indispensables para su crecimiento. Sé paciente, construye tus raíces y luego crece hacia donde quieras.

 

5. Ten claro tu propósito

Un árbol puede dar fruta para alimentar a alguien, puede servir como sombra o ayudar a purificar el aire, entre muchas maravillosas funciones. El árbol tiene clara su misión en la vida, y así se vuelve indispensable. ¿Has pensado en tu propio rumbo?

 

6. Fluye

El árbol toma nutrientes de la tierra, luego aporta a la tierra con sus hojas y purifica el aire. El árbol fluye. Simplemente continúa su ciclo todos los días y da lo que puede dar y recibe lo que puede recibir.

 

7. No juzgues

Un árbol no te juzgará por sentarte a dormir en su sombra, ni mirará lo que lees bajo sus ramas para burlarse de ti. El árbol te acompaña sin juzgarte.

 

8. Perdona

A un árbol puedes cortarle un pedazo, lastimar sus ramas, arrancar sus hojas, y jamás te guardará rencor. Simplemente volverá a crecer y se repondrá de la pérdida.

 

9. Respeta la diversidad

En la naturaleza conviven todo tipo de árboles. Unos son más delgados que otros, otros son altos y otros bajos, hay árboles de colores claros y oscuros, pero todos conviven sin lastimarse. ¿Por qué no vivir de la misma manera?

 

10. Olvida las amenazas

Un árbol está parado en su lugar, y de pronto llega un pájaro que descansa en sus ramas. Luego llega un grupo de amigos que platica a su alrededor. También pasan unos niños jugando y toman su tronco antes de irse. Nada de esto incomoda al árbol. Aprende a recibir y dejar ir a las personas, no te sientas amenazado por quienes puedan llegar a tu vida. Recuerda que no todos quieren hacerte daño.

 

11. Sé uno con el universo

Un árbol sabe que es sólo una parte del inmenso universo. Lo mismos que nosotros. No somos más, no somos menos. Somos parte de una enorme energía universal.

 

12. Sé humilde

Entre árboles no hay competencia para destacar como el mejor. Todos conviven de forma horizontal y son humildes. ¿Por qué entre humanos insistimos en hacer menos al otro con tal de destacar nosotros?

 

13. Aprovecha todo

El árbol recibe lluvia y se hidrata, recibe tierra y se nutre; el árbol sabe aprovechar todo lo que recibe y convertirlo en algo valioso. Recuerda que todo lo bueno y lo malo puede ser aprovechado.

 

14. Todo permanece

Cuando un árbol deja caer su fruto o sus hojas lo que hace es alimentar la tierra o a las personas. Nada de lo que deja ir pasa sin un beneficio. Incluso la muerte es una forma de reintegrarse a la tierra. ¿Podríamos comprender que todo lo que pasa en nuestra vida permanece en forma de aprendizaje o trascendencia en este plano existencial?

 

15. Establece raíces, pero sigue creciendo

Los árboles saben establecer sus raíces pero seguir creciendo hacia el cielo. Que tu vida sea un símil. Recuerda de dónde vienes y quiénes son para ti la familia y las amistades, y en general, cuál es tu identidad, pero nunca dejes de crecer al cielo.

 

Con información de High Existence

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