Una nueva razón (científica) por la cual el orgasmo es 'la pequeña muerte'

Harmonía / 2017-04-12

El término francés "la petite mort" se ha popularizado en los últimos 150 años como una forma de referirse al orgasmo. La adopción de este término es compleja y en primera instancia obedece a la acepción que tiene el término en francés, de un momento en el que se pierde la conciencia, una especie de espasmo o desmayo. Esto luego se mezcla con el éxtasis o el trance que pueden ocurrir en el orgasmo. Pero la razón quizás más interesante tiene que ver con que la eyaculación, al dar vida en potencia, es también una pérdida de fuerza vital, una pequeña muerte y en ella conlleva un periodo de duelo, de melancolía o de trascendencia. La muerte puede ser todas estas cosas, no sólo la suspensión del ser sino también la transformación; el estado de "inconsciencia" es en otro lugar el despertar de una nueva conciencia. 

 

Esta última acepción del orgasmo, particularmente de la eyaculación como una pequeña muerte, tiene una lectura científica un tanto escabrosa. Quizás a los hombres no les dará placer (ni a las mujeres que lo prueban) saber que su semen contiene un par de compuestos orgánicos que se caracterizan por su olor putrefacto, los cuales se encuentran también en cuerpos en descompisición, en la orina y en las heces fecales. Paradójicamente, la putrescina y la cadaverina (sus nombres no pueden ser más elocuentes) tienen un papel en el crecimiento que hace posible la división celular y la síntesis del ADN.

 

Aunque para algunos esto quizás no sea muy inspirador o sexy, no deja de tener cierta poesía que la muerte y la vida estén tan estrechamente entrelazadas. El semen que es la vida, una sustancia que Aristóteles comparó con el Sol, huele a muerte. A algunas mujeres y hombres ese olor les es placentero, a otros no. La muerte puede ser ciertamente atractiva. El impulso de muerte o Tánatos se intercala con la libido. Y es que quizás la muerte y la vida no sean realmente opuestos, sino solamente dos aspectos de una misma existencia que expande y se contrae en un eterno proceso. En todos los proceso orgánicos esenciales se manifiestan la muerte y la vida: en la comida, en la respiración, en el sueño y por supuesto en el sexo. El erotismo no existe sin la muerte, es la muerte la que conjuga la posibilidad del placer más extremo.

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