Uso inteligente del aire acondicionado

Paulina Sánchez / 2017-07-10

El aire acondicionado es, sin duda, una herramienta muy práctica para combatir el calor. Además, se ha comprobado que nos ayuda a mantenernos alerta y evitar el letargo; para constatarlo, basta con recordar que el uso de aire acondicionado es una de las principales estrategias utilizadas en destinos como Las Vegas, donde conservar una temperatura fresca en los casinos invita a los jugadores a permanecer despiertos toda la noche.

 

Si esto se traslada al ámbito de la productividad en el trabajo, la utilización de aire acondicionado en la oficina aumenta nuestro rendimiento en los días de verano y nos ayuda a tener una buena productividad. Asimismo, al respirar aire fresco, el nivel de oxígeno que llega al cerebro es mayor, por lo que el aire acondicionado ayuda a que el torrente sanguíneo trabaje de forma más eficiente, reduciéndose la fatiga y los dolores de cabeza. Por otra parte, el uso de esta tecnología en el hogar puede mejorar el estado de ánimo de sus habitantes, evitando el mal humor que puede causar un ambiente de bochorno, y favorecer el reposo por la noche, sobre todo en zonas con clima extremo. 

 

Uso responsable del aire acondicionado 

Para evitar incrementar el costo de las facturas de luz y para reducir la huella de carbono que conlleva utilizar aire acondicionado, hay algunas estrategias que se deben tomar en cuenta.

 

– Por una parte, no es necesario bajar en demasía los grados. Una medida de 23 a 24 grados basta para mantener una temperatura agradable, que no cause una sensación de frío y que no demande el uso de mayor potencia eléctrica.

 

– Una vez alcanzada la temperatura deseada, es aconsejable apagar el aire acondicionado por un rato para compensar los momentos de gasto de electricidad con otros de reposo. En este caso, las ventanas y puertas pueden ser grandes aliados en el ahorro, siempre y cuando favorezcan un correcto aislamiento para fungir como barreras entre el calor del exterior y el entorno fresco creado en el interior. 

 

– Un factor importante es mantenerse atento al desarrollo de nuevos sistemas de enfriamiento más ecológicos. Por ejemplo, los investigadores del Laboratorio Nacional de Energías Renovables de Estados Unidos desarrollaron un innovador sistema de aire acondicionado que reduce el consumo de energía eléctrica hasta en un 80%, mientras que una empresa de la India utiliza propano, en lugar de fluorocarbono, como refrigerante, pues se ha descubierto que el propano provoca un mínimo de calentamiento atmosférico y no daña la capa de ozono.  

 

Cómo utilizar el aire acondicionado de manera saludable

De acuerdo con el Colegio de Fisioterapeutas de Madrid, algunas de las principales afecciones que puede causar el mal uso del aire acondicionado son padecimientos respiratorios (tos, asma, faringitis, neumonía y catarro), dolor de cabeza, reacciones cutáneas por resequedad y contracturas musculares. Por eso, es importante hacer buen uso de esta tecnología dirigiendo las ventilas a un área abierta y evitando que el chorro de aire llegue directamente al cuerpo. Con ello se consigue que no ocurra un enfriamiento inadecuado de las vías respiratorias y los músculos, y se permite a la piel mantener su hidratación natural mientras que se disfruta de un entorno fresco y agradable. 

 

Es aconsejable evitar los cambios bruscos de temperatura, por lo que si se viene de estar al aire libre, lo mejor es dejar que el cuerpo se adapte primero a la temperatura ambiental en interiores y poco a poco elevar la potencia del aire acondicionado para que el cambio no sea repentino. En casa, lo mejor es no mantener el aire acondicionado encendido toda la noche, pues ello nos expone a problemas de resequedad de garganta que pueden causar un enfriamiento. Lo ideal es encender el aparato durante alrededor de 1 hora antes de dormir, a una temperatura de 22 a 24ºC –la temperatura umbral del sueño– y apagarlo justo antes de acostarse.

 

El último punto importante es dar mantenimiento adecuado a los aparatos de aire acondicionado, pues las bacterias y el polvo que se acumulan en los filtros pueden causar trastornos a la salud. Por ello, se debe solicitar a un experto que revise y limpie los filtros y compruebe la posición correcta y limpieza del tubo de condensación, por lo menos cada 6 meses. 

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