También es acoso: 4 situaciones cotidianas de acoso que nos parecen normales

Harmonía / 2016-05-03

Las mujeres no estamos dispuestas a permitir más acoso en la vía pública o en el transporte. Cada vez somos más las que volteamos y enfrentamos a quienes nos gritan "piropos", nos siguen o nos tocan. El acoso no es normal, tener que cuidar nuestra ropa o nuestra ruta cuando caminamos por la ciudad no es normal, ser agredidas o molestadas por perfectos desconocidos no es normal. Y por primera vez parece que estamos dispuestas a dejarlo muy claro, al menos en la calle. Pero, ¿qué pasa con ese otro tipo de acoso que es menos visible y menos escandaloso? ¿Qué pasa con el acoso que no viene de desconocidos sino de conocidos? Nuestros amigos, vecinos, compañeros de trabajo también acosan y muchas veces ni siquiera nos damos cuenta. Estas cuatro situaciones representan tipos de acoso que hemos normalizado y que también nos violentan.

 

1. El amigo/conocido que insiste en invitarte a salir

Tienes un amigo al que aprecias o un conocido que te cae bien, así que cuando te invita a salir intentas negarte amablemente para no dañar la relación. Pero no funciona. El amigo insiste e insiste, te manda mensajes de buenos días y de buenas noches, se aparece en tu casa sin avisar o en lugares donde sabe que puede encontrarte, se invita cuando vas a salir e insiste más. Cuando lo confrontas se hace la víctima: él que tanto te quiere y se preocupa por ti y tú tan mala que no le das una oportunidad. Sí, eso también es acoso y no debes permitirlo. Por más que te preocupen sus sentimientos, sé firme y clara, no es no.

 

2. El jefe/compañero de trabajo que te dice cómo vestir

¿Alguna vez te ha pasado que un día antes de una reunión importante alguien de tu oficina te pide que "te vayas guapa"? O peor aún, explícitamente te dicen "usa escote o falda". ¿Te han hecho sentir juzgada por tu apariencia en lugar de por tus capacidades? Esto también es acoso y muchas mujeres que trabajan lo padecen día con día. Tu habilidad para desempeñarte en tu profesión no depende de la manera en que te veas o te vistas. No permitas que alguien te haga sentir lo contrario. Estas situaciones pueden y deben denunciarse.

 

3. La pareja que te presiona para hacer algo que no quieres

Tu pareja te trata bien, jamás te ha lastimado ni gritado, no es un hombre machista, o eso crees... porque cuando te atreves a estar en desacuerdo con él o a decirle que no a alguno de sus deseos no lo tolera. Se enoja contigo, te chantajea o te descalifica. Cuando parece que todo está bien entre ustedes vuelve a sacar el tema a pesar de que tú ya dijiste que no y si te niegas de nuevo aparece el exabrupto de ira, seguido claro de la petición de disculpas y la reconciliación. Hasta que vuelve a insistir... 

 

4. El "comentarista" de redes sociales

Ese contacto que comenta todas tus fotos en redes sociales diciendo cuánto le gustas o lo bonita que te ves. Este sujeto puede parecer simpático pero, después de 15 fotos seguidas con sus comentarios, no quieres volver a saber de él. La cosa se vuelve aún más incómoda cuando comienza a mandarte mensajes privados o a comentar también todas tus publicaciones haciendo insinuaciones románticas o explícitamente sexuales, una pesadilla. Y claro, también tenemos el otro extremo: el que hace comentarios groseros e hirientes y utiliza adjetivos como "gorda" o "puta", porque claro, en su cabeza eso es lo peor que le puedes decir a una mujer. Ambos son acosadores y no deben ser tomados a la ligera, no les respondas, lo mejor que puedes hacer es bloquearlos y denunciarlos.

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