Noruega intenta salvar los bosques del mundo y prohibe la deforestación

Harmonía / 2016-07-12

Uno de los primeros materiales que domesticó y utilizó el ser humano fue la madera. No se requería de mucha imaginación ni empeño para hacerlo, la humanidad estaba rodeada de árboles, de bosques y selvas, que además proveían de otra clase de insumos. En 2005, de acuerdo con cifras de la FAO, las tierras forestales cubrían el 30 por ciento de la superficie terrestre. Los cinco países líderes de la estadística eran: Rusia, Brasil Canadá, EEUU y China, que en conjunto representan más de la mitad de la superficie forestal del mundo. 

 

Algunos países europeos tienen fuertes restricciones en materia de explotación forestal. Entre sus prohibiciones destaca que no se puede talar bosques para generar áreas de cultivo, práctica bastante común en otras partes del planeta. Aunque prohibir de facto la tala, tal vez no sería más que un paliativo, un acto de buena conciencia. Sería como si tú en tu casa decidieras ahorrar agua, pero tus vecinos siguieran desperdiciándola. Es decir, una acción individual no ayudaría mucho a solucionar el problema. Sobre todo cuando el fenómeno no consiste en delimitar el gasto, sino en reestructurar y entender de otra forma el consumo.

 

Noruega no prohibió la tala ni en su territorio ni en el mundo. Fue más allá. La “Rainforest Foundation Norway” (RFN) recientemente anunció su compromiso con el medio ambiente, después de que el parlamento adoptara medidas para imponer requerimientos específicos a fin de asegurar que las importaciones y compras (del gobierno) no contribuyan a la deforestación de los bosques tropicales.  Es decir, Noruega prohibió cualquier producto en su cadena de suministro que contribuya a la deforestación de los bosques, a través de la política de contratación del gobierno. 

 

No es la primera vez que los noruegos impulsan acciones para salvar el mundo, porque salvar los bosques es finalmente salvar al planeta. En 2008, el país le dio a Brasil mil millones de dólares para ayudar a combatir la deforestación de la selva tropical del Amazonas. Brasil anunció en 2015 que había logrado reducir en 75 por ciento la tala.  Estas medidas son importantes pues son precedentes de lo que deberían estar haciendo más países en el mundo. De esta manera se vuelven también un recordatorio de lo que tenemos pendiente en materia de conservación medio ambiental, no sólo por parte de los ciudadanos, sino a nivel legislativo en muchas regiones del mundo. 

 

Afortunadamente no solo es el Estado noruego quien participa de la tarea, empresas nórdicas intentan preservar las regiones forestales en África e Indonesia. La ecuación es sencilla: si no se requieren productos de origen forestal, no tiene caso explotar bosques y selvas. La medida va a la raíz del problema, pues al eliminar el mercado, no hay demanda para estos productos lo que significa que no vale explotar los recursos forestales del mundo. 

 

En la Cumbre sobre el Clima en 2014, el gobierno noruego, se comprometió a asumir políticas “cero deforestación”, en esta declaratoria que consistía en remover productos provenientes de la deforestación, participaron también Alemania y Reino Unido. Noruega ha tomado la palabra, falta por ver quién más se une a la causa. ¿Cómo te imaginas la sustitución de productos forestales? ¿Tienes conciencia plena de qué cosas que consumes provienen de los bosques y selvas?

 

Con información de Huffington Post 

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