Lo opuesto de la adicción es la conexión

Harmonía / 2016-08-18

La narrativa dominante en torno a las adicciones es que se producen por los efectos de las drogas que tiranizan el cerebro y el cuerpo, ya sea por sus avasalladores efectos tóxicos o en combinación con predisposiciones neurológicas. Las drogas se cree, son esencialmente adictivas, tienen esta misteriosa cualidad de adictividad. Así lo que hay que hacer es simplemente acabar con las drogas o utilizar otras --medicamentos-- para sanar sus daños.

 

Esta narrativa está siendo puesto en duda seriamente por un grupo de investigadores, psiquiatras y terapeutas que están demostrando que la adicción a las drogas, pero también evidentemente a otras cosas, es fundamentalmente una cuestión de alienación, desconexión y de un sentimiento de estar sólo e indefenso ante el mundo. En otras palabras, las adicciones son problemas sociales, más psicológicos que químicos.

 

Esta teoría es defendida por el experto Gabor Maté, quien ha observado una propensión entre personas que sufrieron trauma infantil a desarrollar adicciones. Maté considera, según sus observaciones, que es muy común que las personas adictas tengan una capacidad disminuida para lidiar con el estrés emocional y por lo tanto incrementan su riesgo a formar dependencias. Maté dice que debemos "preguntar no por qué la adicción, sino por qué el dolor".

 

El investigador Johann Harri, cuya plática de TED ha sido vista por cientos de miles de personas, sugiere que la cuasa esencial de las adicciones es la desconexióny formula la siguiente ecuación: "la adicción es lo opuesto a la conexión". Por supuesto, no se trata de una conexión superficial como la que podemos obtener en una red social, sino de una conexión íntima, de la sensación de ser queridos y formar parte de un vínculo significativo. En otras palabras, una razón de vivir y una fuente de afecto. Es muy sencillo, muy obvio, pero la observaciones lo confirman. Personas con estrechos vínculos no son tan susceptibles a las adicciones.

 

Lo anterior sugiere un posible cambio estratégico en cómo lidiar con las adicciones y la llamada "guerra contra las drogas". Según Johann Hari:

 

 

Esta guerra masiva que, como he visto, mata a gente desde México a Liverpool, está basada en la afirmación de que necesitamos erradicar físicamente un montón de sustancias químicas que interceptan el cerebro de la gente y provocan adicción. Pero si las drogas no son la causa de la adicción -si, en realidad, es el desapego lo que la provoca, vuelve a resultar incomprensible

 

Lo anterior, por supuesto, no significa que todas las personas adictas deben solamente recibir abrazos y sonrisas en sus terapias, pero sí ciertamente sugiere que éstas deben ampliarse e incluir con mayor profundidad aspectos psicoemocionales y programas de reintegración social. 

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