Levanta la voz por quienes no pueden hacerlo

Paulina Sánchez / 2017-10-18

Cada persona tiene sus causas, pero no todos pueden expresarlas ni manifestarse por ellas. Las razones son, por un lado, que en muchos países aún está prohibido ser uno mismo, y por el otro, que incluso en los lugares donde hay mayor apertura legal a la diversidad, ésta muchas veces enfrenta resistencia en la práctica. Aún hay mucho por hacer, pero también hay grandes logros que reconocer y corazones valientes que están latiendo con fuerza para liberarse a sí mismos y a otros del miedo y el silencio.

 

En el 2008 Kosovo declaró su independencia de Serbia. Este pequeño país colinda con Macedonia y Albania y es, en su mayoría, musulmán. No obstante, el 10 de octubre de este año Kosovo celebró su primera marcha de orgullo LGBT oficial, y la titularon “En nombre del amor”. Cientos de personas marcharon en un recorrido corto entre dos plazas principales de Pristina, la ciudad capital, pregonando “El amor no tiene género”.

 

Kosovo es un país altamente homofóbico y conservador, como muchos otros en el mundo. De hecho, el 81% de las personas LGBT de Kosovo ha sido víctima de insultos o amenazas debido a su orientación sexual o identidad de género. Por eso, no es difícil imaginar el logro que cada paso entre esas dos plazas significó.

 

En ese sentido, cuando la gente se pregunta por qué la palabra “orgullo” acompaña la definición de las marchas LGBT, basta con pensar en la fuerza interior que se requiere para participar en este tipo de acto pacífico –a riesgo de ser víctima de agresiones o insultos– con el fin de generar conciencia y combatir la violencia y el odio. En conclusión, es el orgullo de luchar por la libertad.  

 

Abre los ojos en el Día del Espíritu

Cada día, muchas personas trabajan unidas para mejorar el mundo para la comunidad LGBTTTIQ (lesbianas, gays, bisexuales, transexuales, transgénero, travesti, intersexuales y queer). Entre ellas hay activistas, familias homoparentales, padres de personas LGBT, celebridades y figuras públicas que salen del clóset, seres humanos que viven abiertamente su orientación sexual y su identidad de género… Aun así, el camino a la equidad en el amor se enfrenta a constantes ataques por intolerancia. Es entonces cuando podemos ver la significativa relación entre la marcha del 10 de octubre en Kosovo y la celebración del Día del Espíritu (#SpiritDay) el día 19 del mismo mes. Este día conmemorativo, que ocurre anualmente el tercer jueves de octubre, fue establecido por una adolescente canadiense llamada Brittany McMillan. Su intención era mostrar su apoyo a la juventud LGBTTTIQ que padece acoso (bullying) hasta el punto en que, en muchas ocasiones, es empujada al suicidio.

 

Con frecuencia, en todo el mundo, las personas LGBTTTIQ son víctimas de graves actos de acoso y violencia. No obstante, merecen la oportunidad de desarrollarse en un ambiente sano y seguro; asistir sin miedo a marchas del orgullo LGBT y, sobre todo, amar con libertad, como cualquier ser humano. Eso es lo que propone el Día del Espíritu, llamado así porque tomó como inspiración el color morado utilizado en la bandera del arcoíris que, en ésta, representa al espíritu. Por este motivo, vestir de morado en el Día del Espíritu es un acto de solidaridad con quienes marchan por la equidad y la libertad, una muestra de empatía con quienes sufren por ser quienes son, y un símbolo de reconocimiento de que el amor es precisamente eso: amor.     

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