La edad no es excusa para el malhumor, disfruta tu vida hasta el último momento

Harmonía / 2016-07-06

A menudo vemos a personas que durante su juventud tienen un temperamento alegre y empático, sin embargo, 30 años después, esas cualidades positivas han sido erosionadas lentamente y reemplazadas con malhumor, tristeza y negatividad. ¿Cómo podemos asegurarnos de que al hacernos mayores evitaremos el “Síndrome del Viejo Gruñón” y nos mantendremos positivos cada día de nuestra vida? Aquí unos cuantos consejos:

 

No te dejes atrapar por la rutina

Cuando nos quedamos atrapados en una rutina la vida se vuelve apática y aburrida. Cuando no hay novedad en la vida que tenemos nos sobra tiempo para observar los defectos de los demás. Si siempre nos estamos quejando de las mismas cosas, quizá es momento de intentar hacer algo diferente.

 

 Alimenta a tu niño interior

Para un niño el mundo es simple y maravilloso. Los niños no pasan su tiempo criticando sino descubriendo y haciéndose preguntas. No se aburre, crea. No molesta a otros, juega. Mantenerte en contacto con tu niño interior, cuidarlo y alimentar su imaginación te mantendrán a salvo de la negatividad.

 

Deja de buscar defectos en los demás

La crítica y el mal humor están estrechamente vinculados. Si pasamos todo nuestro tiempo criticando y murmurando sobre los demás, vamos a desarrollar una mentalidad negativa. En este mundo lo más sencillo es encontrar cosas que criticar. Y más sencillo aún encontrar personas que las critiquen para sentirse bien aunque ese bienestar sea sólo momentáneo porque la superioridad que te da criticar o burlarte de los demás es como una droga, te hace sentir bien unos minutos y luego te deja caer, necesitando cada vez más.

 

Se flexible

A medida que envejecemos, si no tenemos cuidado, podemos llegar a ser muy inflexibles. Queremos y esperamos que las cosas se hagan de una manera determinada: la nuestra. Esto se debe a que se nos hace cada vez más difícil aceptar que el mundo cambia y esa negativa a aceptar el cambio nos llena de frustración. Aprende a ser como un árbol, las ramas son flexibles y se mecen con el viento para no romperse, pero las raíces se mantienen firmes.

 

Sé consciente de ti mismo

Es importante mantenernos conscientes de nuestro propio estado de ánimo; el mal humor y la negatividad casi siempre se apoderan de nosotros sin que nos demos cuenta. Tenemos que evaluar de tanto en tanto nuestra actitud ante la vida. Tomarnos unos momentos para estar con nosotros mismos y escucharnos.

 

La vejez puede resultar una de las etapas más maravillosas de la vida si aprendemos a disfrutarla en lugar de a padecerla.

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