Hongos: el internet de las plantas

Harmonía / 2017-02-20

Oculta bajo la tierra hay una autopista que hace correr información que permite a las plantas comunicarse y ayudarse mutuamente. Esta autopista o red acelera la interacción entre una gran y diversa población de individuos vegetales. Permite que éstos, a pesar de las distancias, puedan saber cosas los unos de los otros, saber de su entorno, de peligros, saber cómo defenderse en sus ecosistemas y cómo prepararse para los cambios. Esta red es como un internet que en lugar de cables y señales satelitales es tejido gracias a la urdimbre de las comunidades de hongos, ya que los hongos se conforman por una masa de hilos delgados conocida como micelio. Estos hilos, además de servir para nutrir el reino fungi (hongos), ejercen funciones de red como una especie de internet subterráneo que enlaza las raíces de las diferentes plantas, es decir que arbustos, árboles y plantas de todo tipo se conectan a través de ellos. La red le sirve a cualquier individuo y comunidad vegetal para vincularse y comunicarse, compartiendo principalmente información sobre nutrientes. 

 

Alrededor del 90% de las plantas terrestres tienen relaciones mutuamente benéficas con hongos. El biólogo alemán del siglo XIX Albert Bernard Frank acuñó la palabra "micorrizas" para describir estas asociaciones en las que el hongo coloniza las raíces de la planta. En las asociaciones micorrícicas, las plantas proporcionan a los hongos alimentos en forma de carbohidratos. A cambio, los hongos ayudan a las plantas a aspirar agua y aportan nutrientes como fósforo y nitrógeno a través de sus micelios. Desde la década de 1960, ha quedado claro que las micorrizas contribuyen al crecimiento de los individuos vegetales. Las redes de hongos también potencian el sistema inmunológico de sus plantas huésped. Esto ocurre porque cuando un hongo coloniza las raíces de una planta desencadena la producción de productos químicos relacionados con la defensa. 

 

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Como ya dijimos, además de ayudar al individuo vegetal los hongos también lo conectan con la comunidad. El experto en hongos Paul Stamets los llamó "el internet natural de la Tierra" en una charla de TED en 2008. Primero presentó la idea en la década de 1970, cuando estaba estudiando hongos usando un microscopio electrónico. Stamets notó similitudes entre la micelia y ARPANET, la versión temprana del Departamento de Defensa de Estados Unidos de internet. Hemos tardado décadas en comprender lo que puede hacer el internet fúngico. En 1997 Suzanne Simard, de la Universidad de Columbia Británica en Vancouver, encontró una de las primeras pruebas. Simard demostró que el abeto de Douglas y los árboles de abedul del papel pueden transferir el carbón entre ellos por vía de la micelia. Desde entonces, otras investigaciones han descubierto que las plantas pueden intercambiar nitrógeno y fósforo por la misma ruta.

 

Simard ahora cree que los árboles grandes ayudan a los pequeños, los más jóvenes que utilizan el internet fúngico. Sin la cooperación mutua, probablemente muchas plántulas no sobrevivirían. Así como los seres humanos usamos actualmente el internet para resolver problemas y comunicarnos las plantas utilizan a los hongos, que no pertenecen al reino vegetal, para solucionar algunas cuestiones relativas a sus necesidades, cosa que resulta interesante, motivante y extraordinario, una forma vegetal de comprender la tecnología.

 

Con información de BBC

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