Frente al declive de matrimonios a nivel mundial ¿son las amigas los nuevos esposos?

Harmonía / 2016-06-14

Fue Helen Keller quien alguna vez dijo que “caminar con un amigo en la oscuridad es mejor que caminar solo en la luz”. Es cierto que las verdaderas amistades son escasas y preciosas, pero en una época en la que las estadísticas demuestran que el matrimonio en el siglo XXI no goza de tanta popularidad como en épocas anteriores, las amistades se vuelven aún más significativas y valiosas.

 

No sólo hay más personas que nunca se han casado en el mundo, también cada vez son más personas que postergan el matrimonio, así como aquellas que le dieron una oportunidad antes de divorciarse y regresar a la soltería. Por otro lado las generaciones más jóvenes manifiestan sentimientos diferentes sobre el matrimonio, algunos no lo ven como algo tan importante o incluso deseable. De tal manera que conforme más hombres y mujeres pasan un buen número de su adultez solteros, sus amistades cobran mayor prominencia. 

 

Uno de los cambios detrás de la emancipación femenina fue su ingreso al mercado laboral, ya que esta independencia económica ha permitido a las mujeres conquistar más libertades y reclamar su derecho a vivir por si mismas, como individuos en control de sus vidas, sus cuerpos y sus decisiones. En ausencia de la figura de un “esposo”, las mujeres conectan con otras mujeres con quienes pueden formar una sororidad voluntaria que funge como red de apoyo.

 

Las amigas se proporcionan unas a otras lo que muchas personas desean en su edad adulta: conexión, sentimientos e ideas compartidas, diversión, gozo, escucha. Son testigos del devenir de sus vidas, sus dificultades, logros y retos. Para algunas mujeres resulta mucho más vigorizantes las relaciones que tienen con sus amigas  que aquellas que establecen con sus parejas, pues estas últimas a veces resultan complicadas y  agridulces. Una mala relación en particular puede mermar el bienestar físico, mental y emocional de una mujer y durante estas difíciles temporadas las amigas resultan una fuente de apoyo y fortaleza.  Además su participación puede ser decisiva para que una amiga temerosa decida dejar una mala relación.

 

Esta hermandad voluntaria no es de ninguna manera secundaria en valor al de un esposo, ni una opción de segunda categoría. Los nacidos en la década de los años ochenta ahora son treintañeros que han vivido en carne y hueso las consecuencias del dramático declive en el porcentaje de matrimonios ( y el incremento de divorcios) a nivel mundial. Esto ha cambiado su visión del matrimonio, cada vez son más quienes consideran que sus relaciones de pareja son algo temporal y que su grupo de amigos son algo mucho más estable. 

 

 Las familias están cambiando a pesar de que los mismos valores de afecto, fidelidad, reconocimiento mutuo, protección y confianza que las alimentan sigan presentes.  Dentro de este contexto hay quienes han llegado a preguntarse si no será que las amigas son los nuevos esposos. Después de todo ellas están presentes en todos los momentos de la vida, algunos más gozosos que otros. Ellas son quienes participan en mudanzas, partos, enfermedades, duelos, divorcios, cambios de trabajo y suelen prestar apoyo durante la crianza.  No existen ceremonias que entre las amigas, ni se mandan invitaciones a los familiares, no hay ramos ni vestidos blancos. Tampoco sesiones fotográficas. Puede ser que nadie felicite a una mujer por su logro de tener una o varias amistades valiosas de la misma manera en que lo harían si les diera la noticia de que se casa. Pero si estas tendencias persisten, puede que un día, la sociedad también reconozca y celebre el valor de la sororidad.Si tienes una amiga que adores compártele esto y aprovecha para expresarle lo mucho que significa para ti. 

 

Con información de NY Times

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