El microbioma de tu oficina podría estar enfermándote

Harmonía / 2016-11-28

En la última década se ha gestado una callada revolución en la microbiología. Hemos descubierto que vivimos de manera estrechamente vinculada con nuestros microbios, los cuales pueden considerarse verdaderos ecosistemas que existen en el ambiente externo (en el mundo) y en el ambiente interno (en nuestro cuerpo).

 

El sistema genético que forma la microbiota se conoce como microbioma y consiste de un dinámico órgano que afecta diversos sistemas, principalmente el sistema inmune pero también el metabolismo y el sistema nervioso, entre otros. Se ha determinado que muchas de las enfermedades modernas podrían tener que ver con desequilibrios en la poblcación de bacterias, virus, hongos y demás microorganismos que componen el microbioma. Pero no sólo debemos cuidar nuestro microbioma interno, sino también el ambiental. Nuevos estudios sugieren incluso que el microbioma o la microbiota de nuestros edificios y ambientes de trabajo podría estar enfermándonos. 

 

La Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos ha iniciado una interesante investigación de los microbiomas construidos, esto es, la forma en la que la arquitectura afecta la diversidad microbial. Una tendencia común en el mundo corporativo para ahorrar energía es aislar los ambientes laborales del espacio exterior y recurrir a sistemas de ventilación y de calefacción y enfríamento. Esto podría ser pernicioso para el desarrollo del los microbiomas y, por lo tanto, una fuente de infecciones.

 

Sólo el 20% de los microbios de un edificio vienen de los humanos. Esto hace que cada espacio tenga su propio microbioma, en el cual uno se sumerge al entrar a ese espacio.

 

Si bien todavía no se sabe específicamente cómo afecta la arquitectura a la salud microbial, existen indicios interesantes. Por ejemplo, se sabe que los niños que son expuestos a microbios del mundo exterior --como los que se encuentran en la tierra y en los animales-- desarrollan menos problemas inmunológicos como el asma.

 

Los investigadores creen que la salud de un ecosistema microbial tiene que ver más con la diversidad de microbios que con la presencia o ausencia de especies específicas. Una menor diversidad es generalmente poco sana y esto es algo a lo que contribuyen también los productos antimicrobiales, que son utilizados actualmente en los hospitales ya no sólo para lavar las manos o desinfectar aparatos sino que se incorporan a los materiales de construcción.

 

Los resultados están por verse pero es posible que estemos construyendo un mundo basado en arquitectura antimicrobial y quizás sea necesario considerar, en la nueva arquitectura sustentable, también a la hueste de microorganismos que coevolucionan con nosotros.

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