Consejos para padrastros y madrastras

Harmonía / 2016-11-22

Quizás al principio creías que tu relación no iba tan en serio o no estabas buscando comprometerte y de pronto, cuando te diste cuenta, ya te hallabas viviendo con el amor de tu vida y un niño desconocido al que no tienes ni idea de cómo tratar.

 

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Casi nadie se imagina que un día podría terminar siendo padrastro o madrastra de un niño y, sin embargo, cada día los hogares reconstituidos son más comunes, llegando a formar el 22% de los hogares en México y el 30% en el mundo. Así que no te preocupes, no estás solo en esto. Hay miles de personas que como tú se sienten incomodísimas bajo la etiqueta de padrastro o madrastra (gracias por eso, cuentos de hadas) y quieren convertirse en buenos amigos y guías de los hijos de sus parejas. Te dejamos cinco consejos que te ayudarán a lograrlo.

 

1. Conoce tu papel y tus límites

Antes que nada, es indispensable que discutas con tu pareja cuáles van a ser tus prerrogativas y tus limitaciones como padrastro o madrastra. Es decir, qué tanto te vas a involucrar en la educación y formación de tu hijastro. Hay quienes dan carta abierta sobre regaños y reglas y quienes prefieren que al principio la pareja tenga una participación más moderada. Para evitar futuros disgustos y disputas todos los involucrados en la nueva familia deben tener sus roles claros y comprometerse a respetarlos.

 

2. Ten paciencia

Lo peor que puedes hacer es intentar forzar la relación con tu hijastro o hijastra. No intentes ganártelo con regalos o siendo permisivo. Por ahora no eres más que un extraño dentro de su familia que ha llegado a modificar su rutina y quizá no te reciba de muy buena gana. No lo presiones. Permítele que se vaya adaptando a tu presencia en su vida poco a poco. Hazle saber que siempre estás dispuesto a jugar, platicar o ayudarle con lo que necesite, pero deja que sea él quien te busque. 

 

3. Construye una relación aparte

Tu relación con tu hijastro o hijastra es absolutamente independiente de la que tienes con tu pareja. Tu hijastro no es un apéndice que viene con el paquete o una condición que debes aceptar, sino un ser humano emocionalmente autónomo que merece ser tratado como tal. Intenta estrablecer un vínculo entre ustedes que no esté mediado por tu pareja. ¿Cómo? Esfuérzate por conocerlo realmente y pasar tiempo de calidad con él, por ejemplo, encuentra una actividad que ambos disfruten (cocinar, jugar videojuegos, ver una serie) y háganla juntos, solos. 

 

4. No compitas

Tu hijastro(a) tiene otra familia y un padre o madre biológica con quien le une un vínculo irrompible que jamás podrás suplantar. La buena noticia es que no se trata de eso. Tu labor no es ocupar un lugar vacío en la vida de tu hijastro, sino hacerte de un lugar que sea solamente tuyo. Si intentas competir solamente conseguirás frustrarte y hacerlo sentir culpable o presionado a la larga. No intentes disputarte su cariño sino hacerle saber que es un niño muy afortunado por tener más de una figura paterna o materna que lo ama y apoya.

 

5. Conviértete en un ejemplo

Quieras o no, ahora representas una figura de autoridad y eres el modelo a seguir de un niño o niña. Esto quiere decir que ya no puedes tener esos pésimos hábitos alimenticios ni ser desordenado o irresponsable sin consecuencias. Todo lo que hagas será aprendido y reproducido (y muy probablemente echado en cara) en el futuro. Tranquilo, es tu oportunidad de hacer una verdadera diferencia en el mundo y en la vida de alguien más. Conviértete en la mejor versión de ti mismo. ¡Tú puedes!

 

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