Cómo celebrar un día sin violencia contra la mujer

Harmonía / 2017-11-17

Desde 1981 cada 25 de noviembre se celebra en todo el mundo el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer. Dejar de incitar o ejercer prácticas violentas contra las mujeres es una labor que no distingue géneros. Nos corresponde a todos, y aquí unas recomendaciones puntuales de lo que podemos y debemos procurar si somos mujeres o si somos hombres.

 

Si soy mujer...

Identifica de inmediato fuentes de violencia. Las señales son claras; son todo aquello lo que te hace sentir incómoda y que atenta contra tu integridad física, mental o emocional de una manera agresiva, repentina, insistente y/o constante proveniente de otra persona. No las toleres. Aunque no es una regla, es demasiado común (a niveles alarmantes) que un acto de violencia tolerado crezca y encuentre maneras de potenciarse, sobre todo si quien lo padece no consigue poner un alto.  

 

Cuando las mujeres se encuentran dentro de situaciones violentas, a veces les resulta difícil salir de ellas, y es normal pues las personas agresivas consiguen maneras de entrar en la vida del otro, incluso si no nos damos cuenta cuando sucede. Lo ideal en estos casos es identificar desde un inicio cuando una conducta nos hace sentir incómodas y comenzar a frenarla. Si estamos en un punto donde la violencia excede nuestras capacidades, es importante apoyarse en amigos, familiares y centros dedicados al apoyo de las mujeres en situaciones de violencia.

 

No te juzgues si te ubicas dentro de una relación violenta, pero recuerda la enorme importancia de salir de ella. Encuetra tu propio proceso y procura mantenerte firme en tus decisiones.

 

Sigue con: 5 recomendaciones para evitar “echarte para atrás” al tomar decisiones

 

Si soy hombre...

Por desgracia, es difícil asumir que existan hombres que no hayan ejercido o propiciado o permitido un acto violento (de cualquier tipo) hacia una mujer. Si un hombre no sabe cómo ayudar o apoyar en la erradicación de la violencia de género, el primer paso es no permitirse ser una amenaza más.

 

Las bromas son verdades o deseos ocultos, así que no permitas que en tu grupo de amigos se haga burla de una mujer, por más amiga o cercana que sea. No participes ni fomentes actos donde la fuerza masculina quiera sobreponerse a la voluntad de una chica. Estas imposiciones de poder comienzan en el discurso, así que empieza por no contribuir con chistes o burlas que tengan como objetivo vulnerar a una mujer.

 

Reconoce en varias ocasiones la sociedad ha privilegiado al género masculino y que ese privilegio está basado en usos y costumbres que no siempre abogan por la igualdad y la equidad. Estos privilegios están tan arraigados que muchas veces resulta difícil para los hombres identificarlos, así que no dudes cuando una mujer te diga que está sintiéndose menospreciada o sobajada, pues es ideal manter una actitud dispuesta a comprender qué efectos tiene cada género en este problema tan grave.

 

Ante todo, recuerda que tanto hombres como mujeres hemos sido parte del conflicto que representa la violencia contra la mujer, pero que todos los días tenemos la oportunidad de erradicarlo con nuestras acciones y maneras de pensar. Pese a que durante muchos años se han perpetuado ciertas costumbres, intenta ser la diferencia y contagiar a los demás. 

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