Cómo aprender el arte de amar

Harmonía / 2016-02-18

A veces pareciera que pensamos en el amor de la misma manera en que pensamos en el clima. Pareciera algo que nos sucede por azar, nos toma por sorpresa y cuyo control escapa de nuestras manos. Es como amanecer sin saber si el día será soleado, frío o nos empapará un chubasco. Sin embargo, los estudiosos del tema dicen que si concibiéramos al amor como una habilidad que puede desarrollarse como tantas otras, experimentaríamos menos frustraciones. 

 

Pero ¿cómo podemos aprender a amar? Esta es precisamente la pregunta a la que el filósofo y psicólogo alemán Erich Fromm pretendía dar respuesta cuando escribió “El arte de amar”. Un libro en el que nos plantea amar como un arte que tras mucha práctica y estudio puede dominarse de la misma manera en que un pintor domina las formas y el color sobre el lienzo.  Sin embargo, esta no es una empresa cualquiera, en palabras del autor: “Prácticamente no existe ninguna otra actividad o empresa que se inicie con tan tremendas esperanzas y expectaciones, y que, no obstante, fracase tan a menudo como el amor”.

 

Fromm creía que dominar el arte de amar implicaba un conocimiento profundo tanto del aspecto teórico como del práctico. Razón por la cual dividió su libro en cuatro partes que tocan cada uno de estos aspectos, invitando al lector a un mundo de posibilidades nuevas. Ya que en sus páginas podemos descubrir cómo el amor resuelve las angustias de la existencia humana derivadas de la sensación de estar separados del otro. 

 

El autor hace énfasis en la diferencia entre estar enamorado y “permanecer en el amor”. También explica  que esto último sólo puede lograrse a través del cultivo de la responsabilidad, el respeto y el conocimiento. Y pese a que nos anima a intentarlo incansablemente también deja claro que el proceso de aprendizaje implica fallas.

 

Sin embargo, todo empieza con la voluntad y Fromm deja claro que el factor fundamental para llegar a dominar el arte de amar (o cualquier otro arte), es que:

 

“...el dominio de ese arte debe ser un asunto de fundamental importancia; nada en el mundo debe ser más importante que el arte. Esto es válido para la música, la medicina, la carpintería y el amor. Y quizá radique ahí el motivo de que la gente de nuestra cultura, a pesar de sus evidentes fracasos, sólo en tan contadas ocasiones trata de aprender ese arte. No obstante el profundo anhelo de amor, casi todo lo demás tiene más importancia que el amor: éxito, prestigio, dinero, poder; dedicamos casi toda nuestra energía a descubrir la forma de alcanzar esos objetivos y muy poca a aprender el arte del amor”.

 

Fuente: Brainpickings 

Nuestras notas más leídas que te pueden interesar...

TODOS LOS COMENTARIOS SUMAN, #HAGAMOSCOMUNIDAD: