Comienza a practicar la sororidad

Harmonía / 2017-01-22

Vivimos en un mundo en el que las mujeres son acosadas en la vía pública, escuelas, empleos y hasta dentro de sus propios hogares, mientras que la industria de la belleza y los medios de comunicación las bombardean con mensajes que minan su autoestima y las hacen sentir que su valor se encuentra en qué tan atractivas resulten para los hombres.

 

En un entorno tan hostil para las mujeres, la sororidad, que podemos definir como la unión solidaria entre las mujeres para empoderarse y cuidarse unas a otras, es una forma no sólo de luchar contra el machismo cotidiano sino incluso de sobrevivir. Una mujer sin redes de apoyo es un víctima fácil de la violencia de género. Y parte de esa violencia inicia cuando el sistema nos hace enemistarnos unas con otras.

 

Somos educadas para mirar con recelo a las demás, para compararnos con ellas y competir, ¿por qué?, porque para el sistema es más sencillo mantenernos bajo control cuando no estamos unidas entre nosotras. Al practicar la sororidad descubrimos que juntas somos poderosas y enfrentadas somos sometidas. 

 

Practicar la sororidad te permite liberarte de los estereotipos machistas que dicen que las mujeres nos envidiamos y no podemos ser amigas, de la necesidad de "ser mejor" que las demás y de las relaciones de amistad tóxicas que sólo comparten críticas y odio hacia otras mujeres. Significa por fin encontrarte con un espacio seguro donde puedes dejar de esforzarte por cumplir las expectativas que te dicta el patriarcado y ser tú misma.

 

¿Cómo comenzar a practicar la sororidad?

  • No trates de diferenciarte de otras mujeres diciendo "yo no soy como las otras" (sí lo eres y está bien).
  • Nunca juzgues la apariencia física de otras mujeres, no entres en el juego del patriarcado.
  • Recuerda que las decisiones de otras mujeres sobre su cuerpo (no tener hijos o sí tenerlos) no son asunto de nadie más que de ellas mismas.
  • Deja de infantilizar a los hombres para justificarlos. Una mujer no "te quitó" a tu pareja. Él decidió estar con ella. 
  • No permitas que tu vida gire en torno a tu pareja (o al miedo a perder a tu pareja).
  • Conviértete en esa persona que tus amigas llamarían sin importar el problema que tuvieran.
  • Respeta la manera en que cada mujer elige vivir su sexualidad.
  • Deja de sentir que es necesario demostrar que "eres mejor" que las demás, ¿demostrar a quién?, ¿para qué?
  • Deja de sentirte "amenazada" por otras mujeres; si tienen una cualidad que tú deseas, aprende de ellas.
  • Jamás justifiques el acoso o la violencia hacia otras mujeres diciendo que "se lo buscó". 
  • No reproduzcas la idea de que las mujeres somos histéricas o tratamos de llamar la atención.
  • Deja de relacionarte con mujeres que sólo te quieran para hablar mal de otras mujeres.
  • Al mismo tiempo, intenta que no todas tus conversaciones con tus amigas se traten de hombres, ¡hablen de ustedes mismas!
  • Nunca llames "puta" a otra mujer ni la juzgues por sus prácticas sexuales, ¿a ti en qué te afectan?

 

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